CRÓNICAS DEL DESCARO.
Por José Gregorio Aguilar
Noviembre 04, 2026
Mientras en las escuelas de Tamaulipas los niños toman clase a 40 grados con abanicos de cartón, con baños sin agua y pizarrones rotos, en el Congreso la presidenta de la Comisión de Educación, la maestra Yuriria Iturbe Vázquez, descubrió el hilo negro de la pedagogía: los árboles en los estacionamientos.
Sí, leyó usted bien. La maestra que, por lógica, debería estar dando la batalla por la infraestructura educativa, presentó un punto de acuerdo para exhortar a los 43 municipios a plantar un arbolito por cada dos cajones de estacionamiento.
No es broma. Es prioridad legislativa.
Porque claro, el problema de Tamaulipas no es que el 30% de las escuelas no tenga clima, es que su coche se calienta en el estacionamiento de Walmart.
Pero hay un dato que hace que todo esto pase de lo ridículo a lo ofensivo. El propio secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, acaba de declarar, nuevamente, que en Tamaulipas hay más de 60 expedientes abiertos en la Fiscalía por presunto abuso, acoso o insultos contra alumnos, cometidos por maestros, administrativos o intendentes. Son denuncias acumuladas desde hace cinco años a la fecha.
60 casos. Y no se ha resuelto nada de fondo.
De esos 60 no hay un solo exhorto de la diputada maestra. Ni un punto de acuerdo. Ni una iniciativa para proteger a las niñas y niños. Ni siquiera una visita a la Fiscalía para preguntar por qué están atorados. Para eso no hay tiempo. Para eso no hay árboles que plantar.
¿Qué vale más? ¿La sombra de un carro en Soriana o la integridad de una alumna en una primaria de Nuevo Laredo, de Victoria, de Tampico?
La iniciativa de la diputada dice que es para «regular la temperatura y mejorar la calidad del aire» en los estacionamientos. Todo muy bonito en papel, pero ¿y la temperatura de los salones? ¿Y la calidad del aire en aulas con 45 chamacos hacinados? ¿Y la seguridad de los niños?
Que sea maestra y presidenta de Educación y que su aporte sea regular estacionamientos, es el retrato perfecto del Congreso que tenemos: mucho exhorto, mucha foto plantando un árbol, cero compromisos con lo verdaderamente urgente y con lo grave.
¿Quiere árboles? Perfecto, que empiece por reforestar el sistema educativo que preside. Que plante ideas, que plante justicia para esas 60 víctimas que siguen esperando.
Porque de sombras en estacionamientos, ya tenemos bastante. La que le hace falta a Tamaulipas es que sus diputados dejen de vivir bajo la sombra de la simulación y del descaro