Crónicas del Descaro:
Por José Gregorio Aguilar
Octubre 30 del 2027
Qué bonito nos salió el experimento democrático de la tómbola.
Porque no se nos olvide: Guadalupe Taddei no llegó al INE por ser la más capaz, la más limpia o la más imparcial. Llegó porque su bolita salió de una tómbola en San Lázaro. Así, como rifa de feria. Y con esa rifa nos jugamos al árbitro de las elecciones del país.
Hoy nos enteramos, gracias a Reforma y no gracias a ningún órgano del Estado, que la señora tenía una red de proveedores consentidos, que facturaban, se triangulaban y casualmente eran de un tal José Alfredo Hernández Casillas, con quien además tenía una relación sentimental. 129 millones aquí, otros millones allá, empresas sin empleados en el IMSS y con papeles falsos.
¿Y quién fiscaliza al INE? Esa es la gran pregunta que nadie quiere contestar.
Al burócrata de ventanilla le piden declaración patrimonial, declaración de intereses, le revisan hasta si se robó un lapicero. Pero en las altas esferas del INE, donde se manejan miles de millones, nadie vio nada. Ni el Órgano Interno de Control, ni la Auditoría Superior, ni los consejeros que hoy se rasgan las vestiduras. Tuvieron que venir los periodistas a hacerles la chamba.
¿De qué sirve un INE autónomo si es autónomo también para corromperse a gusto?
Y lo más cínico: nos cambian a Taddei por Blanca Yassahara Cruz García. La nueva presidenta provisional, la esperanza de la pureza. ¿Y qué creen? Resulta que en Puebla, cuando presidía el IEE, le dio los mismos 129.7 millones a la misma Comercializadora JVLY, la empresa del escándalo del INE. Misma empresa, misma triangulación, misma observación de la auditoría poblana.
O sea, quitamos a una y ponemos a su clienta. Qué gran limpia. Ya van 15 renuncias en cascada de gente de Taddei y nadie sospechó antes.
Y para rematar la obra de teatro, entra al escenario Talleres Gráficos de México. La gran solución de la Presidenta Sheinbaum para acabar con el “coyotaje” del INE. Nos dice que 2 o 3 empresas se han enriquecido por años inflando contratos. Tiene razón. Pero su solución no es licitar mejor, es quitarle el negocio al INE y dárselo a su propia imprenta.
¿En serio es una limpia o es simplemente un cambio de manos del negocio? Porque qué conveniente: me deshago de Taddei con un escándalo mediático, exhibo la red de proveedores y luego digo: “ya ven, mejor que lo haga mi Talleres Gráficos”. De la corrupción autónoma del INE pasamos a la corrupción centralizada en Gobernación. La misma papelería, las mismas urnas, pero ahora con sello oficial de la 4T. Y con un Talleres que lleva acéfalo desde abril y cuyo último director hoy es consejero del INE. Si eso no es puerta giratoria, que me digan qué es.
Nos vendieron la tómbola como democracia pura y nos salió corrupción en rifa. Y lo peor es que nos enteramos por un periódico, no por el Estado que se supone que nos cuida.