Columna: Pasos Perdidos
Por Ulises Chapa Juárez
A la exsecretaria de Economía de Tamaulipas, Ninfa Tomasa Cantú Deándar, le organizaron un eventito al más puro estilo panista: cerrado, cuidadosamente controlado y dentro de una burbuja donde nada parece dejarse al azar. Todo para proteger a una figura política de cristal que, ante cuestionamientos fuera del guión, podría terminar exhibiendo su falta de experiencia política y, sobre todo, su desconocimiento de Nuevo Laredo.
Entre reflectores, invitados y un escenario preparado para lucir, apareció la aspirante a coordinar los esfuerzos de la Cuarta Transformación. Sin embargo, una cosa es llenar un salón y otra muy distinta conectar con la gente. A Ninfa se le observa incómoda cuando debe salir del discurso preparado, hablar de frente con la ciudadanía y defender una bandera política con la que todavía no logra identificarse plenamente. Su paso por la administración estatal, gracias a la invitación del gobernador, no sustituye el trabajo territorial ni construye por sí solo una identidad morenista.
La realidad es que Ninfa Tomasa sigue sin encontrar conexión con las bases del movimiento. Su imagen, su discurso y hasta sus publicaciones en redes sociales parecen caminar por rutas distintas. No se trata de criticar mascadas o vestidos sastre, sino de entender que la identidad política no se construye con una estrategia de imagen, sino con cercanía, sensibilidad y conocimiento de las necesidades de la población.
Ahora resulta que publica frases como «por trabajo no me voy a cansar». ¿De verdad? ¿Qué trabajo territorial puede presumir en Nuevo Laredo? Peor aún, habla de la necesidad de bienestar como si el municipio comenzara de cero. ¿Acaso desconoce los avances que ha presentado la administración de Carmen Lilia Canturosas? ¿No escucha los mensajes del propio gobernador cuando reconoce el trabajo municipal? Criticar es válido, pero primero hay que conocer aquello que se pretende transformar.
Y aquí aparece otro problema: su equipo de comunicación. Lejos de fortalecerla, parece construir un personaje digital que poco tiene que ver con lo que proyecta personalmente. Mensajes acartonados, publicaciones sin identidad local y una estrategia que da la impresión de desconocer cómo piensa, habla y siente la gente de Nuevo Laredo. Hasta en el saludo se percibe distancia: ese puño de por medio, en lugar de una mano tendida, termina reforzando la imagen de una política que todavía no sabe romper las barreras con la ciudadanía.
Pero el problema va más allá de Ninfa. Si desde la capital tamaulipeca se pretende impulsar su candidatura por cercanía o lealtad al gobernador Américo Villarreal, sería un grave error político. Morena necesita permitir que sus bases y grupos municipales participen en la definición de sus liderazgos, sin imposiciones ni decisiones tomadas desde un escritorio. Nuevo Laredo no necesita importar los conflictos políticos de Ciudad Victoria ni poner en riesgo la continuidad de un proyecto municipal que ha costado trabajo consolidar.
Por si fuera poco, al término de aquel evento, con ambiente más cercano a una celebración personal que a un encuentro político, algunas de las personas consultadas expresaron no sentirse identificadas con el mensaje. Una joven esperaba propuestas más claras para continuar su desarrollo y otra asistente aseguró haber acudido por una invitación relacionada con apoyos estatales. Son testimonios que, aunque no representan a todos los asistentes, dejan una pregunta inevitable: ¿el evento fue para escuchar a la gente o solamente para hacer lucir a Ninfa que carece de cercanía real?
Porque una cosa debe quedar clara: Morena en Nuevo Laredo necesita un perfil con experiencia, arraigo, sensibilidad social y verdadero trabajo en territorio. Alguien que conozca sus colonias, sus necesidades y a su gente; que entienda el bienestar más allá de una publicación en redes sociales y que tenga capacidad para dar continuidad a los trabajos de Carmen Lilia Canturosas. No alguien que apenas esté aprendiendo a conocer el municipio mientras busca dirigir políticamente su futuro.
Ninfa Tomasa podrá tener reflectores, respaldo y eventos cuidadosamente organizados, pero eso no necesariamente se traduce en liderazgo. La política no se construye detrás de una burbuja ni se gana con aplausos preparados. Se construye caminando, escuchando y dando resultados. Y si algo debe entender Morena es que Nuevo Laredo necesita una coordinación que fortalezca la transformación, no una figura que todavía busca entenderla.