Reflector/Gilda R. Terán
El municipio de San Nicolás se fundó en 1768 con el nombre de Mineral, a raíz esto debido
al descubrimiento de una veta de plata a la que se le dio el nombre de La Luz, eran de
doscientos nueve habitantes administrados en lo espiritual por el ministro de la villa de San
Carlos.
Ya en 1772, que fue la época del auge minero, sumó a quince mil quinientos habitantes,
pero la bonanza solo duró hasta 1780, cuando la veta más rica se hundió, también
contribuyó en parte a la ruina del mineral la expulsión de los españoles, quienes compraban
a los mineros toda la plata que extraían.
Entre sus bellezas arquitectónicas destaca la Parroquia de San Nicolás Tolentino, que fue
construida en el siglo XVIII justamente en el año de 1769, en la dorada época colonial, aún
se puede admirar este templo espiritual en donde los habitantes acudían religiosamente para
acrecentar su fe.
Hoy por hoy, su actividad principal, es el cultivo del maguey para la extracción y
producción del mezcal, una bebida espirituosa, que es asediada por exigentes paladares,
San Nicolás, es un lugar con un pasado minero legendario y un presente natural y
mezcalero, ahora forma parte de la “Sierra Chiquita” junto con Burgos, Cruillas, Jiménez y
San Carlos.
Y por lo pronto, el Secretario de Turismo del estado, Benjamín Hernández Rodríguez,
anunció con bombo y platillo, que justamente en es pueblo de antigua bonanza se realizará
el Primer Festival del Mezcal en Tamaulipas.
En esta fiesta del mezcal, se celebrará la tradición milenaria de esta bebida espirituosa, así
la degustación de la gastronomía de este mágico lugar, la cita es el próximo 7 de noviembre
a partir de las 8.00, único día para embriagar el paladar con el mezcal y las comidas típicas
de ese poblado y arriba San Nicolás.
EL VUELO DE LA “VICTORIA”
Sin duda alguna, que el renuevo de las águilas, que son majestuosas aves, representa un
aleccionador reto para enfrentarnos a todos los episodios de nuestro diario vivir, porque a
veces es necesario resguardarnos por algún tiempo para que también podamos comenzar un
difícil proceso de renovación.
Y es que para volar a través de nuevos y diferentes desafíos, debemos desprendernos por
completo de nuestros recuerdos, costumbres, vicios y tradiciones, y estar conscientes que
la renovación nos puede dar el vuelo de la “victoria”.
Verá usted, la historia de las águilas y los hombres son muy parecidas, ambos tienen que
vencer difíciles obstáculos; en el transcurso de nuestro caminar, tenemos que tomar
decisiones que irán a determinar la altura y la grandeza de nuestro viaje por la vida.
Consideremos que para renovarse interiormente, implica poner orden en el mundo mental,
desechando los recuerdos de acontecimientos frustrantes o dolorosos para quedarnos solo
con la experiencia de lo que aprendimos.
Es necesario alzar vuelo, descubriendo nuestras potencialidades, pero teniendo muy claro a
donde queremos llegar, no hay necesidad de adaptarse a los yugos tóxicos, sino que existe
la posibilidad de librarse de ellos.
Tomando en cuenta que el camino tal vez podrá tornase difícil, pero no imposible, tómelo
como un desafío, para enriquecer su mundo afectivo, es una elección personal, que le
restaurará su dignidad humana, considere que tiene un alto refugio que nunca le
abandonará, porque Dios en su palabra nos consuela con darnos fuerzas, para alzar el vuelo
como las águilas.
“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas;
correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Isaías 40:31
Hasta la próxima.
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