PASOS PERDIDOS
Por: Ulises Chapa Juárez
Rumbo al proceso electoral de 2027, Tamaulipas enfrenta un escenario político que exigirá mucho más que acuerdos desde las oficinas del poder estatal. Morena tendrá que entender que conservar sus principales municipios no dependerá de las preferencias del gobernador Américo Villarreal Anaya, sino de la capacidad de sus liderazgos locales para construir candidaturas competitivas, con identidad, arraigo y verdadero trabajo territorial.
En municipios estratégicos como Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Victoria y Ciudad Madero existen grupos políticos con estructura, experiencia y conocimiento de sus comunidades. Son ellos quienes conocen las necesidades ciudadanas, los equilibrios políticos y los retos que enfrentarán en las urnas.
Por eso, el gobernador deberá resistir la tentación de intervenir en las decisiones municipales para favorecer perfiles de su círculo político que, por mucho respaldo institucional o mediático que reciban, carezcan de identidad con Morena, recorrido territorial y experiencia en aquello que pretenden gobernar.
Porque no se construye una candidatura competitiva desde un escritorio, ni se consigue arraigo mediante publicaciones favorables o columnas hechas a modo.
Impulsar perfiles vacíos, sin trayectoria política ni conexión con la ciudadanía, representa un riesgo que va más allá de perder una presidencia municipal. Una mala decisión en Tamaulipas también podría afectar la fortaleza electoral de Morena a nivel nacional, precisamente cuando el movimiento necesita consolidar sus estructuras y no desgastarlas por intereses de grupo.
Américo tendrá que comprender que no todos los municipios responden a la misma lógica política y que imponer nombres desde Ciudad Victoria podría fracturar acuerdos, debilitar liderazgos y abrir oportunidades a una oposición que espera los errores del oficialismo.
El gobernador debe permitir que los grupos políticos municipales asuman sus responsabilidades, construyan sus acuerdos y definan a quienes verdaderamente tengan posibilidades de ganar en 2027. Su papel debería ser facilitar la unidad, no condicionar las decisiones para beneficiar a quienes carecen de respaldo ciudadano.
Y aquí aparece otro problema: el papel de los medios de comunicación.
Pretender construir condiciones políticas favorables para determinados aspirantes mediante plumas afines al poder, mientras se desacredita a quienes expresan opiniones distintas, sería repetir una práctica que poco aporta al debate público y mucho puede perjudicar al propio movimiento.
Los periodistas no estamos para fabricar liderazgos artificiales ni para convertir las preferencias de un gobierno en verdades absolutas. Mucho menos para descalificar a otros colegas simplemente porque sus análisis no coinciden con lo que se dicta desde la capital tamaulipeca.
La trayectoria y experiencia de quienes llevan años ejerciendo el periodismo merecen respeto, pero no otorgan exclusividad sobre la opinión pública. Tampoco justifican utilizar los espacios informativos para defender intereses políticos y desacreditar otras voces.
Desde Pasos Perdidos seguiremos analizando lo que ocurre en Tamaulipas, aunque nuestras opiniones incomoden a funcionarios, responsables de Comunicación Social o colegas que prefieran una sola versión de los acontecimientos.
Nuestra pluma no está al servicio de un jefe de prensa, ni nuestra opinión se vende para favorecer aspiraciones políticas. Pensar diferente no nos convierte en adversarios del periodismo; por el contrario, fortalece la pluralidad que necesita la sociedad.
Si Morena pretende enfrentar con éxito los retos de 2027, tendrá que escuchar a sus liderazgos territoriales y no a quienes confunden cercanía con el gobernador con capacidad para gobernar.
Y los medios deberán contribuir a ese debate, no convertirse en instrumentos para imponer candidaturas o silenciar opiniones incómodas.
Porque al final, las elecciones se ganan con territorio, identidad y respaldo ciudadano, no con imposiciones políticas ni con plumas complacientes.
Y si decirlo significa seguir pisando callos, incluso entre colegas, aquí seguiremos escribiendo.