CONFIDENCIAL

ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA

Hasta hace unos meses, una de las principales quejas de los tamaulipecos era el deplorable estado de las carreteras. Transitar por ellas significaba jugarse la vida entre baches y peligrosos desniveles.

Quizá fue la presión social, o simplemente llegó el presupuesto, pero finalmente el Gobierno federal comenzó a rehabilitar algunas de las principales vías de comunicación de Tamaulipas.

Entre ellas están las carreteras Victoria-Matamoros y Victoria-Monterrey, dos de las más transitadas e importantes para la actividad económica y comercial de nuestra entidad.

El problema es que, por increíble que parezca, el remedio está resultando peor que la enfermedad. Hay tramos recién rehabilitados que se han convertido en auténticas trampas para los automovilistas.

La razón es tan sencilla como peligrosa. El pavimento carece de las rayas que delimitan los carriles, obligando a los conductores a calcular por dónde deben circular.

Y si durante el día semejante irresponsabilidad representa un peligro, imagine usted lo que ocurre durante la noche, cuando la oscuridad multiplica las posibilidades de sufrir un accidente.

En cualquier país donde la seguridad vial se tomara en serio, semejantes omisiones ameritarían investigaciones y responsabilidades para las empresas constructoras y los funcionarios encargados de supervisarlas.

Pero aquí parece que todo se vale. Ni siquiera tuvieron la precaución de instalar suficientes señalamientos preventivos para advertir a los conductores sobre los riesgos que enfrentan.

¿Y la Guardia Nacional? Tampoco se distingue por su labor preventiva. Su atención parece concentrarse más en “revisar” vehículos de procedencia extranjera que en proteger a quienes utilizan las carreteras.

Lo verdaderamente lamentable es que esto ocurra en Tamaulipas, uno de los principales corredores comerciales de México con Estados Unidos, donde la infraestructura carretera debería ser ejemplo de seguridad.

Urge que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes corrija esas deficiencias y, mientras concluye los trabajos, implemente medidas preventivas que realmente protejan a los automovilistas.

Porque rehabilitar una carretera sin garantizar condiciones mínimas de seguridad no es resolver un problema. Es cambiar un peligro por otro, con la vida de los ciudadanos de por medio.

¿O no?

EL RESTO

LISTILLOS.- El diputado morenosta, Alberto Moctezuma, presentó dos exhortos a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes: uno para reparar el tramo carretero Mante-El Limón y otro para revisar la seguridad vial en la carretera que atravieza el poblado El Abra.

El también aspirante a la alcaldía del Mante, pudo reunir ambas peticiones en una sola iniciativa. Pero ¿para qué ahorrar papel si así se engordan las estadísticas? ¡Milagros de la productividad legislativa!

Don Alberto replicó una práctica que han vuelto suya algunos de sus compañeros, que queriendo verse muy listillos, promueven hasta 4 iniciativas en una sola sesión, sin importar que sea una sola ley la que pretenden reformar.

¿QUÉ PASÓ DOÑA NINFA?.- En el Parque Bicentenario, con motivo de la celebración de la Feria Tamaulipas,  a alguien se le ocurrió la “ideota” de rentar a vendedores ambulantes espacios de estacionamiento destinados para personas con discapacidad.

Como era de esperarse, las quejas y denuncias del sector afectado no se hicieron esperar, porque ahora deben buscar sitios de estacionamiento muy alejados de la entrada al recinto ferial.

La Secretaría de Economía, que dirige Ninfa Deandar Cantú, debería explicar este asunto. Sobre todo porque esa dependencia es la responsable de la organización de la Feria.

ASÍ ANDAN LAS COSAS.

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