A MI MANERA
Por Tello Montes
El proceso electoral de 2027 comienza a mover sus piezas en Tamaulipas y dos municipios fronterizos aparecen como escenarios fundamentales: Matamoros y Nuevo Laredo. En ambos, Morena cuenta con figuras competitivas que podrían darle continuidad a su proyecto político, aunque primero deberán superar los procesos internos y demostrar que tienen el respaldo ciudadano.
En Nuevo Laredo, Ninfa Cantú Deándar aparece entre los perfiles que buscan encabezar la candidatura de Morena a la presidencia municipal. Su experiencia en el Gobierno del Estado y su conocimiento de la dinámica económica fronteriza representan importantes cartas de presentación. Sin embargo, la competencia interna será intensa, pues existen otros aspirantes registrados y la candidatura todavía no está definida.
En Matamoros, el alcalde José Alberto “Beto” Granados se perfila para buscar la reelección. Su principal fortaleza será el trabajo realizado al frente del Ayuntamiento y la capacidad de mantener cercanía con las colonias, responder a las demandas ciudadanas y ofrecer resultados concretos. Una elección no se gana solamente con estructuras partidistas: se conquista con presencia territorial, unidad y cumplimiento.
Morena parte con condiciones favorables en ambas ciudades, pero no debe caer en excesos de confianza. Decir desde ahora que sus candidatos “arrasarán” sería adelantar un resultado que únicamente corresponde decidir a la ciudadanía. El verdadero desafío será evitar fracturas internas y lograr que quienes no obtengan las candidaturas se sumen con responsabilidad al proyecto ganador.
Mientras tanto, el PAN presume que puede recuperar Matamoros y Nuevo Laredo y analiza posibles entendimientos con otras fuerzas políticas. La oposición reconoce que una alianza podría mejorar sus posibilidades, aunque hasta el momento las conversaciones con el PRI no representan una coalición formal, mucho menos un acuerdo que incluya necesariamente a Movimiento Ciudadano.
Por ahora, la ventaja política parece corresponder a Morena. Pero conservarla dependerá de seleccionar perfiles sólidos, mantener la unidad y convertir el respaldo partidista en confianza ciudadana. Ninfa Cantú y Beto Granados pueden ser protagonistas de la elección fronteriza de 2027; la última palabra, sin embargo, la tendrán primero la militancia y después los electores.
DEL CAMPO AL DESARROLLO
El aprovechamiento del laurel Santiaguillo representa una oportunidad para transformar la riqueza natural de Jaumave en desarrollo económico, empleos y mejores ingresos para las familias de la región.
La coordinación entre el Gobierno de Tamaulipas, la Universidad Autónoma de Tamaulipas y los productores demuestra que el campo puede avanzar cuando recibe acompañamiento institucional, conocimiento académico y herramientas para innovar.
La elaboración de alimentos, bebidas y otros productos derivados del laurel abre nuevas posibilidades de comercialización y permite dar valor agregado a un recurso propio del altiplano tamaulipeco. Además, la futura constitución legal de la cooperativa fortalecerá la organización comunitaria y facilitará la creación de proyectos productivos con mayores posibilidades de crecimiento.
Este esfuerzo no solo preserva los conocimientos tradicionales de la comunidad de Santiaguillo, sino que los convierte en una verdadera alternativa de bienestar. Es una muestra de que apoyar las vocaciones productivas de cada región puede impulsar una economía más justa, solidaria y cercana a la gente. Cuando el talento de las comunidades se une con la innovación y el respaldo gubernamental, los recursos del campo dejan de ser una posibilidad y se convierten en motores de transformación social.
PROTEGER LA INFANCIA
La participación del alcalde José Alberto Granados Fávila en estas estrategias refleja la importancia de sumar esfuerzos para atender dos problemas que lastiman profundamente a la sociedad: el embarazo infantil y la pobreza. Proteger a las niñas significa garantizarles seguridad, educación y la libertad de construir su propio futuro, lejos de la violencia y la desigualdad.
La coordinación de los gobiernos federal, estatal y municipal será fundamental para que estas iniciativas se traduzcan en resultados concretos. Desde Matamoros, el compromiso debe reflejarse en acciones cercanas a las escuelas, las colonias y las familias más vulnerables. Defender los derechos de la niñez y combatir la pobreza no solo responde a una obligación institucional; representa una inversión decisiva en un futuro más justo, digno y con mayores oportunidades para todos.