Por José Gregorio Aguilar

Lunes 19 de octubre del 2026

El presidente nacional de la Asociación Nacional de Padres de Familia sostuvo que la crisis de disciplina que enfrentan muchos planteles tiene su origen en los hogares, donde se dejaron de imponer límites y reglas a los hijos.

En momentos en que aumentan las controversias entre escuelas y padres de familia por temas relacionados con disciplina, reglamentos y autoridad escolar, el presidente nacional de la Asociación Nacional de Padres de Familia (ANPAF), Alejandro Águila Argüelles, aseguró que buena parte del problema se origina dentro de los propios hogares.

El dirigente consideró que durante años los padres fueron cediendo autoridad frente a sus hijos hasta llegar a una situación donde resulta cada vez más difícil exigir respeto hacia maestros, directores o instituciones educativas.

«Hay una gran verdad, no hemos sabido educar a los hijos; nunca supimos poner límites ni castigos», afirmó.

Águila Argüelles señaló que actualmente existe una marcada relajación en el respeto a las figuras de autoridad, fenómeno que atribuyó tanto al comportamiento de actores políticos como al ejemplo que los menores observan diariamente en redes sociales y espacios públicos.

A su juicio, la pérdida de disciplina no comenzó en las escuelas sino en las familias, donde muchos padres optaron por una educación permisiva bajo la idea de evitar que sus hijos enfrentaran las mismas restricciones que vivieron generaciones anteriores.

«Con el pretexto de que lo que yo no tuve no lo padecieran nuestros hijos, nos fuimos relajando», expresó.

El líder de ANPAF afirmó que esa falta de límites termina trasladándose a los planteles, donde cada vez son más frecuentes los conflictos por reglas escolares, llamadas de atención, medidas disciplinarias o exigencias académicas que anteriormente eran aceptadas con normalidad.

Incluso cuestionó la idea de que adolescentes y estudiantes puedan actuar sin supervisión familiar, al recordar que legalmente siguen siendo menores de edad mientras no cumplan los 18 años.

«Si en casa no respetan las reglas, tampoco podemos esperar que las respeten en la escuela», sostuvo.

Águila Argüelles también criticó decisiones tomadas en años anteriores por autoridades educativas que, según dijo, fueron desplazando a los padres de ciertos espacios de participación bajo el argumento de que los jóvenes debían ejercer mayor autonomía.

Finalmente, hizo un llamado a recuperar la autoridad dentro de los hogares y advirtió que mientras no se reconstruya esa cultura del respeto y los límites, continuarán reproduciéndose en las escuelas conflictos que en realidad tienen su origen fuera de las aulas.