CUADRANTE  POLITICO—–POR  FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO—-

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  Pese  a que muchos de estos fieles operadores le fueron leales  de una manera inobjetable y eficaz, el  hoy exgobernador tamaulipeco de doble nacionalidad México-USA, los habría abandonado  en momentos clave. Y a cambio de ello, siempre ha buscado empoderar a miembros de su familia.

  La narrativa que conforme pasa el tiempo, gana terreno en Tamaulipas, es en el sentido de que CV buscó siempre los cargos tersos y públicamente rentables para su grupo consanguíneo. Y a sus amigos más leales, los colocó en el frente más candente y políticamente riesgoso de la batalla.

 Para sus escuderos más leales, el desgaste público y el desprestigio; para su familia el ascenso político y  los presuntos negocios.

  Dos de los ejemplos más notorios, son los de quien se desempeñara como líder del Congreso local Gerardo Peña Flores.

  Este cuadro político, forjado a la sombra del cabecismo, ha perdido tres batallas electorales: por la alcaldía en el 2007, por la diputación federal en el 2009, y de nuevo por la alcaldía reynosense en el 2010. Se rumora que en todas esas ocasiones, el apoyo que recibió de su jefe político, no fue el suficiente. Pero también se habla de hipotéticas negociaciones.

   Actualmente, el costo político que está enfrentando Gerardo Peña por su sistémica defensa que en el pasado hizo del del cabecismo, desde el Congreso local, es demasiado alto. Tan  delicada es su situación, que actualmente es un diputado amparado, después de que había sido inhabilitado, derivado de una presunta negligencia administrativa.

 Lo acusan, no solo de blindar el fuero del entonces mandatario estatal, sino también de avalar desde el Poder legislativo, toda una escalada de corrupción y desorden financiero, del pasado inmediato.

  Otro de los que en su momento ha manifestado su decepción hacia el  cabecismo, en el escenario tamaulipeco, es  el  panista Arturo Soto Alemán,  ahijado político del expresidente Calderón.  Soto se deslindó publica y abruptamente de la marca CV, después de que el clan texano lo hizo a un lado, y le cerró el paso por una diputación plurinominal, en el 2024.

 Sin embargo el caso más significativo, es el de Cesar Verastegui Ostos, El famoso Truko, mismo que fue el lugarteniente político y brazo derecho  de Cabeza de Vaca en el rotundo triunfo obtenido sobre el PRI, en la elección de 2016.

 Ya con  la victoria  constitucional de la gubernatura en la mano, y llegada la hora de nombrar a los miembros del gabinete, desde la primera esquina de palacio, se dio luz verde a columnistas afines, para que divulgaran la especie de que el Truko iba para la Secretaria de Desarrollo Rural.

 O  sea después de que había sido el artífice político, lo querían sacar del juego, tratando de colocarlo en una dependencia descafeinada, y lejana del Ejecutivo en turno. Afortunadamente Verastegui se negó a ser desplazado, y finalmente le dieron la dependencia que por justicia le correspondía: la Secretaría General de Gobierno. Despachó desde la segunda esquina de palacio.

  Pero lo más interesante vendría después, ya entrado en años el sexenio, y conforme se acercaba la sucesión.  Se recuerda muy bien que, la pieza de desgaste más visible en el sexenio de Cabeza, lo fue el Truko, mismo que se constituyó como un auténtico “pararrayos” de la guerra que el mismo Cabeza traía con todo mundo, tanto a niveles estatales como en el ámbito federal.

  En dicho escenario, la figura principal que el sexenio azul perfiló desde un inicio fue la del senador Ismael García Cabeza de  Vaca. Ante esta situación, y a pesar de que muchos empezaron a impulsar las aspiraciones de Verastegui Ostos, el oriundo de Xicoténcatl fue prudente y nunca externó una postura de ambiciones y aceleramientos. Supo guardar sabio silencio.

 Finalmente, como era de esperarse,  el brutal enfrentamiento contra el Presidente AMLO, derivó en un terrible desgaste para el clan familiar cabecista.

El proyecto original consanguíneo se vino abajo.

 En ese contexto,  la candidatura del Truko Verastegui surgió de manera naturalita, pues llegaba al final del sexenio, como un personaje  al cual, nadie le podría objetar su lealtad hacia el sexenio en turno. Pero igualmente, a pesar de que lo buscaron desgastar en lo interno, tuvo la habilidad para mantenerse y llegar como el más fuerte aspirante panista a la sucesión.

 Sobre los resultados de la elección 2022 en Tamaulipas, hay distintas versiones.  Para unos, la llegada de un candidato morenista nuevo en el escenario político, y con un evidente  prestigio en el ejercicio de la medicina pública, como Américo Villarreal Anaya, se combinaron con un impacto de hartazgo ciudadano, y con el llamado efecto AMLO.

 Pero para otros, existe cierta suspicacia de que, el candidato blanquiazul, no recibió todo el apoyo que  en momentos clave se requirió desde el power cabecista de palacio.

 Peras o manzanas, la historia ha seguido su curso. Y hoy, cuando se avecina una nueva lucha por el poder en 2028, el grupo del Truko Verastegui tuvo que luchar denodadamente para hacerse del control del PAN, ante un cabecismo que le negaba el derecho a ir por la revancha. De nueva cuenta, se dice que   el proyecto texano buscaba usar la sigla del PAN para empoderar a la familia y recuperar el poder.

 Existe otro factor que llama mucho la atención, relacionado con la percepción externa y no interna, acerca del cabecismo y su manera de hacer política. Todo ello en contra punto con el estilo del Truko.

  Nos referimos a las opiniones de los medios de comunicación tamaulipecos. Cuestión de preguntarles a  algunos de sus más visibles integrantes, para darnos cuenta que, el cabecismo siempre relegó a la prensa local. Y en su lugar privilegió y apapachó a los medios nacionales  y sus llamados monstruos sagrados más  emblemáticos.

 Del truko, estos mismos actores mediáticos, se expresan de manera diferente: lo primero que dicen es que, el experimentado operador panista, le entiende bien a la política, y conoce la valía y el peso específico que juegan los medios tamaulipecos.

 A luz de todos estos antecedentes, suena interesante por ver, cuales son los resultados  en 2027, para un panismo, que busca a como de lugar, tomar distancia de una política de costosos  enfrentamientos. Una estrategia donde el estilo del clan texano parece estar descalificado, por primera vez, ya no desde Morena. Y sí,  desde  su mismo núcleo operativo y territorial.   

—COLOCA ELECTORALIA  A GATTAS COMO EL SEGUNDO MEJOR ALCALDE-

  La firma de estudios, opinión pública y encuestas Electoralia, propiedad del veracruzano,    geñista y avecinado reynosense y tamaulipeco, Ricardo Gamundi Rosas acaba de colocar al alcalde Lalo Gattas  como el segundo alcalde mejor posicionado de Tamaulipas, solamente por abajo de la alcaldesa  neolaredense Carmen Lilia Canturosas Villarreal.

  Otra de las novedades  que plantea Gamundi en  esta misma encuesta, es que coloca a los alcaldes panistas Miguel Ángel Almaraz, ( Rio Bravo)  y Alberto Alanis Villarreal,(Valle Hermoso) en tercero y cuarto lugar.

Es decir por encima de alcaldes como Carlos Peña Ortiz de Reynosa o de la misma Mónica Villarreal de Tampico, entre otros. Los alcaldes de Matamoros y de Madero Beto Granados y Erasmo González también aparecen fuera del cuadro de honor, según Electoralia.

En lo que se refiere al alcalde  Gattas su posición con 57 puntos, solo tres porcentuales a la distancia de la líder Carmen Lilia, llama la atención, de cara al proceso interno morenista, donde Gattas ya levantó la mano por una diputación federal.

 Habrá que ver, si este tipo de acontecimientos, tiene alguna consecuencia en los escenarios político-electorales del futuro inmediato.

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