Crónicas del Descaro:
Por José Gregorio Aguilar
Octubre 09, 2026
Morena y sus aliados vendieron la iniciativa de pagos digitales como si fuera el boleto dorado a la modernidad: menos efectivo, más inclusión financiera, más transparencia. PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, a nivel nacional, la criticaron como un intento de control y un golpe a la economía informal.
El discurso sonó bonito en el Congreso, pero en ciudad Victoria la vida sigue con billetes arrugados y monedas de a peso. El mercado Arguelles es el mejor ejemplo: cientos de familias comprando cada semana, pagando en efectivo. Nadie imaginó a la señora del puesto de nopales sacando un lector de tarjetas.
Lo que realmente cayó “gordo” fue el silencio. Los partidos locales en Tamaulipas no dijeron nada. No supimos si apoyaban o rechazaban la iniciativa. Guardaron silencio como si el tema no les tocara, cuando en realidad afecta directamente a los comercios y ciudadanos de la región; hombre, cuando menos que simularán que les importaba pero ni eso!
Pero en medio de ese debate, aparece el diputado Francisco Sánchez de Chihuahua (MC), que ya se había hecho famoso por oponerse a la “Ley Espía” y ahora también se planta contra este proyecto.
. La pregunta irónica es inevitable: ¿Tamaulipas no tiene acaso a su propio Francisco Sánchez que levante la voz? Porque mientras en Chihuahua ya hay oposición clara, aquí parece que nadie quiere meterse en problemas
La tiendita de barrio: Doña Juanita que vendía refrescos fríos. Si le piden terminal, ¿quién pagará la comisión? El transporte urbano: el chofer diciendo “no traigo cambio, pero aquí está mi QR”. El mercado: el señor de las frutas cobrando 20 pesos por el kilo de plátano. ¿Se convertirá en 21 pesos con la comisión bancaria?
La iniciativa fue aprobada en la Cámara de Diputados y enviada al Senado. No necesita pasar por congresos locales porque es una ley federal. El discurso oficial habló de inclusión financiera; la oposición advirtió que era más control y menos libertad.
Los defensores presumieron beneficios para el ciudadano común: menos costos de manejar efectivo, acceso al crédito formal, más seguridad contra delitos. Pero en la práctica, el único que salió ganando fue el banco, con comisiones nuevas y clientes cautivos.
En Tamaulipas, los diputados no dijeron nada. Ni un posicionamiento, ni una crítica, ni un aplauso. El silencio fue su voto. Y el ciudadano común, el que paga en efectivo en la tiendita, quedó fuera del discurso.
La ironía es que la “modernidad” se aprobó en el Congreso, pero en la vida diaria seguimos igual: billetes arrugados, monedas de a peso, y comerciantes que no confían en terminales porque saben que las comisiones se comen sus ganancias.
La 4T presumió que con esta ley México entraba al futuro digital. La realidad es que entramos al futuro bancario: más cuentas, más comisiones, más vigilancia. Modernidad de discurso, pero desigualdad de bolsillo.
Esa es la Crónica del Descaro de hoy: los diputados aprobaron la modernidad digital, los partidos locales no dijeron nada, y los ciudadanos seguimos pagando con billetes y monedas. El Congreso presume inclusión, mientras la señora del puesto de nopales se pregunta si vender plátanos ahora será negocio… o comisión bancaria.