CUADRANTE  POLITICO——POR  FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO—–

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*.—MIENTRAS AMÉRICO CUMPLE CON TAMAULIPAS,  ALGUNOS FUNCIONARIOS FEDERALES Y ESTATALES, SE HAN COBIJADO EN UNA BURBUJA.

  Alto, de piernas largas y cuerpo correoso. Como que si la naturaleza lo hubiese dotado para los terrenos más escarpados y montañosos de la ciencia médica y  la política.

 De la unidad de cuidados coronarios e intensivos donde la vida humana suele caminar  al borde de una línea muy delgada de monitoreo y signos vitales, hasta el ejercicio del poder, donde igual le entregaron un paciente llamado Tamaulipas, casi en estado agónico.

  Esa sonrisa que todos le vemos al doctor Villarreal Anaya, cuando aparece en eventos públicos, o realiza una de sus tantas giras,  le brota de muy adentro, porque está  hecha de un material superior al acero, llamado disciplina y de vocación  por lo que hace.

  Y sí, definitivamente, a pesar de ser hijo de un exgobernador, nada le ha sido fácil. Desde hacer fila para inscribirse como aspirante a una senaduría, en el 2018, hasta competir en un grupo de 38 aspirantes a la gubernatura en el 2022.

 Pero eso fue solo el inicio de una cruzada compleja y ardua como ninguna en otras entidades federativas del país.

Porque cuando arribó al poder de Palacio, después de una campaña de golpeteo y de guerra sucia, (mientras otros de sus  homólogos morenistas presidieron una transición tersa), Américo se encontró con un vacío institucional. Y un sexenio antecesor cuyo  rastro de desorden, impunidad y corrupción, era apenas la punta  de una guerra de lodo y de sabotajes por venir.  

 En mi papel de analista político tamaulipeco, nunca dejaré de señalar que a Américo le tocó el boleto premiado del escenario estatal más complejo del país.

     Y que en su momento parecía no tener otra salida que iniciar con pico y pala la reconstrucción de instituciones derruidas y escombros presupuestales. Una visión dantesca del poder público, pero al mismo tiempo grupos transexenales sembrados para hacer la guerra y el boicot al nuevo proyecto de gobernar.

  Han sido cuatro años de poder político, exigidos al extremo de acudir a una mesa de seguridad todos los días, sin descuidar un solo segundo. Nadie más lo había hecho hasta ahora, a pesar de que el tema de la violencia viene desde mucho tiempo atrás, en una espiral histórica saturada de oscuridad, hechos y personajes.   Esta consistencia diaria de AVA tiene un nombre: se llama congruencia con su toma de protesta ocurrida aquella mañana soleada en el otoño  del 2022.  

 A partir de este epicentro, podemos enumerar muchas otras cosas. Obras, transparencia, resultados.

  Pero ese esfuerzo del titular del Ejecutivo estatal, hablemos claro, por momentos no ha sido bien correspondido por parte de su gabinete. Algunos de ellos han nadado de ha muertito y para decirlo coloquialmente, se han hecho patos, a la hora de seguirle el paso a su líder político en el estado.

 Para el gobernador, este detalle no pasó desapercibido. Y lo externó puntualmente en un acto público, a mediados del pasado mes de septiembre, justo después de realizar una extensa gira por el estado.

—-Aquí me da mucho gusto ver a muchos integrantes de nuestro gabinete, que los extrañamos en algunos de los otros municipios distantes y rurales. Fue una dura reprimenda para aquellos que se han alejado del territorio y  han faltado a su deber de responderle a la ciudadanía en el lugar de los hechos.

 Todo esto que le comentó, tiene estrecha relación con una dinámica gubernamental, donde por momentos, el cuerpo de su gabinete estatal, no ha estado a la altura de la política humanista desplegada por el doctor AVA. Y con el ejemplo nacional de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

  Pero no solo los funcionarios estatales, porque también  están los delegados federales que presiden diversas áreas de las políticas públicas en Tamaulipas.

  Este tipo de personajes están semiocultos en la penumbra de una burocracia sin mucho ajetreo ni exposición mediática.  Semejante prebenda o circunstancia en la estructura del poder, los ha convertido en figuras decorativas, que viatican y disfrutan las prerrogativas de sus cargos, sin cumplirle al pueblo de Tamaulipas. Y fallando en la encomienda que les delega la federación y el Ejecutivo tamaulipeco.

  De ahí que, cada vez que uno de estos funcionarios federales, (y estatales)  reincida en su ausencia de responsabilidad para atender temas urgentes que reclama el pueblo tamaulipeco, no tendremos empacho en señalarlo enérgica y puntualmente.