La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
Insiste en complicarse su vida política la alcaldesa de Tampico, Tamaulipas, Mónica Villarreal Anaya. Al precario consenso social, por su errático gobierno municipal, ahora incrementa la repulsa ciudadana, con una maniobra evidentemente antipopular: ratifica su intento de cerrar la preparatoria por cooperación Francisco Medina Cedillo, utilizando como herramienta de coerción Protección Civil del estado.
Dictaminó esa dependencia, que la Prepa violentaba para su operación el reglamento para su operación y anunció una multa de 640 mil pesos.
Con la salvedad -si no se paga- que podrá ser clausurado ese centro educativo que ofrece educación a familias vulnerables por sus cuotas simbólicas.
¿A quién se le ocurrió tal barbaridad?
Seguramente a sus familiares: su esposo e hijos y nueras, quienes son los más interesados en que siga al frente del ayuntamiento. El motivo: son los princípiales beneficiarios de esa eventualidad política.
De concretarse los planes de Mónica para borrar del escenario educativo a la prepa Medina Cedillo, se abrirá el camino para la instalación -era el plan originario de la alcaldesa- de un CBTis.
La directora del plantel declaró que la multa significa prácticamente la desaparición de la escuela, toda vez que para ellos resulta impagable porque o cubren esa infracción o pagan los salarios de los trabajadores.
Terrible disyuntiva.
Los 640 mil pesos que pretende cobrar Protección Civil, es más de un año de salarios de la planta de maestros que colaboran casi gratuitamente con la institución, desde hace más de 70 años.
El hecho, es un fardo más que tendrá que cargar Mónica como candidata a la alcaldía.
La educación es uno de los ejes de gobierno más sensibles para los ayuntamientos. Pero cuando se actúa mal, sus impactos negativos, salen caros.
No se dimensiona, que la Prepa Medina Cedillo, es de las pocas iniciativas ciudadanas, populares, en la esfera educativa del estado. Es decir: es un proyecto de la comunidad, financiado por ella misma, para auto educarse.
Y eso, se debe respetar; e impulsar.
La comunidad de la Medina Cedillo no es un enemigo del sistema educativo oficial; es un aliado, es un facilitador de los procesos de enseñanza. Es finalmente, coadyuvante en el proceso de aprendizaje de una educación sin dogmas y en el marco de los mandatos institucionales de la SEP para una instrucción nacional y nacionalista.
¿Por qué se le quiere eliminar si cubre un espacio de la dinámica de la enseñanza y el aprendizaje a donde no llega el sistema educativo local y nacional?
¿Por qué se le quiere reemplazar por una educación tecnológica, en detrimento de un intento por sostener el énfasis en las ciencias sociales?
Pobrecita la analfabeta Mónica: ni con una trepanación craneana, podrá entenderlo.