El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Un huarache de proporciones monumentales le fue servido en la mesa del restaurante. A simple vista, se nota que a la dama en cuestión no le preocupa en lo absoluto cuidar la línea ni contar calorías.
Ella, con total frescura, responde a los curiosos que le encanta comer y comer bien, pero que no engorda gracias a la bendición de su envidiable metabolismo. La verdad es que es una auténtica privilegiada de la genética; mientras al resto de los mortales nos pasa exactamente lo contrario y sentimos que hasta la lechuga nos infla, ella disfruta del banquete sin culpas.
En el interior de aquel conocido comedero, justo en las horas previas al informe de gobierno, coincidían distintas y variopintas fuerzas políticas. Todos los comensales llegaban del Congreso del Estado, donde minutos antes se había cumplido con el frío protocolo de la entrega del balance del gobernador Américo Villarreal Anaya, como los subsecretarios de Gobierno Rómulo Pérez o Jorge Luis Beas.
La dama del huarache es integrante de la bancada panista, una curul a la que accedió cómodamente por la vía plurinominal. Hasta hace unas semanas, o quizás meses, la legisladora trabajaba horas extra en sus redes sociales buscando posicionarse en el ánimo del electorado, pues suspiraba en secreto por la candidatura a la alcaldía capitalina.
El detalle es que, aunque es diputada local, jamás ha hecho una campaña de territorio ni sabe lo que es sudar la camiseta para pedir el voto; alcanzó esa posición en la lista pluri cuando el blanquiazul se encontraba bajo el control absoluto del exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien la palomeó en un lugar seguro donde, a duras penas, alcanzó a colarse.
Sin embargo, los planes cambian rápido en la grilla; ahora ella misma asegura que ya no buscará la alcaldía y que trae otros proyectos en mente, seguramente anotarse para una diputación local por cualquiera de los dos distritos de Ciudad Victoria. D
e esta manera, decide dejarle la pista libre a las nuevas y flamantes contrataciones del PAN: los empresarios Jorge “Tico” García y Juan José “Juanjo” Salazar. La propia legisladora reconoce con realismo que ambos personajes se encuentran mejor ubicados en las encuestas para representar la causa azul en las boletas municipales.
En el búnker del PAN, todos daban por hecho que «Tico» García sería el candidato indiscutible a la alcaldía, cobijado por su edad y sus bien financiados cinco años de promoción personal, pero vaya sorpresa se llevaron con el «señor de las bardas», Juanjo Salazar, quien salió excelentemente calificado en los sondeos más recientes, al grado de rozar un empate técnico. Inclusive, en ciertas mediciones, el joven Salazar supera al dueño y presidente de la empresa Mesil, provocan que la decisión final sobre la candidatura se estanque. Es cierto que el partido ya los presentó formalmente en sociedad, pero se cuidaron mucho de no definir qué papel jugará cada uno. Todo apunta a que la moneda seguirá en el aire y la decisión final podría estirarse de forma agónica hasta el mes de noviembre.
El diputado federal y actual secretario general del PAN, César Augusto «El Truko» Verástegui Ostos, ya los llevó de la mano ante la militancia. «El Truko» no tiene tiempo para rodeos ni espacio para jugar a las adivinanzas; él sabe perfectamente que con cualquiera de los dos perfiles tiene amplias posibilidades de recuperar la capital.
Esa misma plaza que el panismo perdió en el pasado por culpa de sus pésimas y soberbias administraciones, particularmente la del tristemente célebre Xicoténcatl González Uresti, a quien el propio Cabeza de Vaca tuvo que correr de la alcaldía para frenar el hundimiento.
Lo increíble del caso de «Xico» es que nunca recibió un castigo real, ni por el lado de los panistas ni por el de los morenistas. Tal parece que la intocable «mafia de la bata blanca» del sector salud lo protege con un manto de impunidad absoluto; al grado de que, descaradamente, hasta le organizaron un homenaje como exdirector del Hospital General, olvidando por completo que fue precisamente la gestión de González Uresti la que aceleró la debacle de esa institución médica.
Así las cosas, la diputada azul que se deleitó con el enorme huarache en el restaurante El Ébano, Patricia «Paty» Saldívar Paz, decide hoy ceder su espacio en la carrera por la alcaldía.
Seguramente su nombre aparecerá en la boleta en otra posición, pues Acción Nacional urge de perfiles femeninos y ella disciplina como una mujer institucional que opera al lado de «El Truko» y de la presidenta estatal del partido, Gloria Elena Garza Jiménez.
Después de todo, este trío de personajes compartió el pan y la sal en el gabinete cabecista; pero esa es una hoja del pasado que hoy prefieren arrancar, jurando que ya no les importa ni les interesa ese pasado inmediato.
Por el lado de la acera de enfrente, trascendieron los registros exprés de tres alcaldes morenistas en funciones que buscan brincar a las diputaciones federales: el reynosense Carlos Peña Ortiz, el victorense Eduardo Gattás Báez y el de Altamira, Armando Martínez Manríquez. Todos tramitaron licencias por unas cuantas horas ante sus cabildos, cumpliendo con una mera e inútil formalidad burocrática para dejar a salvo sus derechos.
Sin embargo, en el resto de la estructura de la Cuarta Transformación, las cosas se mueven con una lentitud pasmosa. Hasta el momento, ningún funcionario de alto nivel del gabinete estatal se anota para buscar esta posición, aunque tienen como plazo límite hasta el 4 de octubre para dar el paso.
Ni siquiera el diputado federal José “Pepe” Braña Mojica solicitó su registro en la plataforma interna, pero a Pepe no parece interesarle repetir la curul en San Lázaro. Después de todo, ya fue diputado federal bajo las siglas del PVEM sin haber movido un dedo, sin anotarse y, sobre todo, sin haberlo pedido.
Habrá que ver si el legislador aguanta la tremenda presión en este juego del «tomatodo», donde su única y suicida apuesta es quedarse con la candidatura a la alcaldía de Ciudad Victoria, quemando todas sus naves sin la menor intención de voltear atrás. Esa misma promesa de «ir por todo o nada» la hizo hace poco más de dos años; hoy enfrenta exactamente el mismo dilema y la misma presión.
Los registros internos arrancan formalmente en medio de una densa mezcolanza de ambiciones desmedidas, fuegos amigos y puñaladas por la espalda, con un Hugo Reséndez Silva que camina muy campante encabezando dos encuestas por la alcaldía de la capital.
Bueno, por hoy es todo.
El patinazo: miren que indigestarse con un huarache político en El Ébano puede provocar una severa embolia electoral rumbo al 2027.
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