- Tan solo el 31 de julio de 2026 se registraron más de 42.2 millones de operaciones con tarjetas en México, entre pagos con débito y crédito.
- En 2024, CDMX, Nuevo León y Jalisco concentraron los mayores volúmenes de pagos contactless del país, con 209.4, 62.5 y 30.7 millones de operaciones, respectivamente.
- Los pagos digitales ya tienen una presencia importante en actividades cotidianas como el comercio minorista, las gasolineras, el transporte y el entretenimiento.
CIUDAD DE MÉXICO, 30 de septiembre de 2026. Pagar con una tarjeta sin contacto, utilizar el celular o cruzar una caseta mediante TAG son experiencias cada vez más comunes en México. Aunque el efectivo mantiene una presencia importante, distintos sectores están incorporando alternativas digitales para responder a consumidores que buscan mayor rapidez y flexibilidad.
La escala que han alcanzado estos pagos puede observarse en las cifras más recientes del Banco de México. Tan solo el 31 de julio de 2026 se registraron más de 42.2 millones de operaciones con tarjetas en el país, de las cuales 30.6 millones correspondieron a débito y 11.6 millones a crédito[1].
Durante el primer trimestre de 2026, además, se realizaron más de 1,431 millones de operaciones en terminales punto de venta, reflejando el volumen que los pagos con tarjeta han alcanzado dentro de la actividad comercial cotidiana[2].
La adopción presenta diferencias entre regiones. Ciudad de México registró 209.4 millones de operaciones contactless, seguida por Nuevo León con 62.5 millones y Jalisco con 30.7 millones durante 2024, las cifras oficiales más recientes disponibles con desglose estatal para este tipo de pagos[3].
El crecimiento también se refleja en los sectores donde se realizan las transacciones. Solo el 31 de julio de 2026, Banxico registró alrededor de 7.4 millones de operaciones con tarjeta en comercio minorista, 2.6 millones en gasolineras, 2.6 millones en transporte terrestre y 1.77 millones en actividades de entretenimiento[4].
La transición también es visible en espacios de alta afluencia. En Guadalajara, el Estadio AKRON implementó un esquema 100% cashless para la compra de alimentos y bebidas[5], mientras que el Metro de la Ciudad de México permite utilizar tarjetas bancarias sin contacto directamente en sus torniquetes[6].
En carreteras ocurre una evolución similar. Los 1,050 carriles de las 129 plazas de cobro operadas por CAPUFE ya cuentan con infraestructura de telepeaje, dentro de una estrategia para reducir gradualmente el uso del efectivo y agilizar los cruces[7].
Para los negocios, esta transformación también representa nuevas oportunidades. De acuerdo con la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030, 54% de las empresas mexicanas aceptaba pagos con tarjetas de crédito o débito en 2023, reflejando el espacio que todavía existe para ampliar la digitalización de los cobros[8].
En este escenario, la adquirencia juega un papel clave al permitir que los comercios acepten distintos métodos de pago y que las transacciones se procesen de forma rápida y segura a través de las redes e instituciones financieras involucradas. Al respecto, Juan Ignacio Rial Hawila, Commercial Head de Evertec en México, comenta: “Los pagos digitales están llegando a cada vez más momentos de la vida cotidiana. Para los comercios, esto implica estar preparados para consumidores que esperan rapidez, seguridad y distintas opciones al momento de pagar, independientemente del lugar o canal donde realicen una compra.”
Compañías como Evertec trabajan con instituciones financieras y comercios para desarrollar soluciones de adquirencia y procesamiento que permitan integrar diferentes métodos de pago y responder a un ecosistema que continúa avanzando hacia una menor dependencia del efectivo.
La transición será gradual, pero desde las principales zonas urbanas hasta carreteras, pequeños comercios y espacios de entretenimiento, los pagos digitales forman parte de un número cada vez mayor de actividades cotidianas.