La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
La batalla política por Victoria, Tamaulipas, se tensa. El diputado federal, Pepe Braña levantó la mano enérgicamente por la candidatura; por su parte la diputada local, Katalyna Méndez, ha hecho lo mismo con igual énfasis.
Se puede hablar de un empate técnico entre ambos.
Braña posee un enorme capital político; es línea directa familiar de AMLO y cuenta con una carrera parlamentaria sólida, aparte de contar con una respetable presencia entre la población capitalina.
Katalyna, suma a su trabajo congresal una poderosa red de poder que la soporta.
El diputado federal, tiene su potencia fincada en los factores nacionales; la legisladora, puede presumir de la adhesión del poder local.
¿Quién ganará?
El que triunfe, dejará fisuras en la estructura de MORENA.
El escenario victorense, está desierto en cuanto a la oposición. El PAN está más que desarticulado, sin cuadros vigorosos y diezmada su urdimbre electoral; el PV con la esperanza de crecer, pero con un liderazgo disminuido y un MC en estado embrionario, el partido de López Obrador sigue siendo preponderante en tierra cueruda.
Por eso la contienda interna, es el paso más relevante para los precandidatos morenistas: es su pase, casi automático por la alcaldía.
Esa eventualidad, hace encarnizada la lucha en MORENA.
Cuando dos fuerzas se enfrentan, en similitud de potencias, el final siempre es complicado. Braña siente que es su última oportunidad de participar con posibilidades de obtener la alcaldía.
Incluso, lo ha manifestado a la prensa: no le interesa repetir en la diputación; quiere la presidencia municipal.
Es decir: el final feliz mediante la compensación para la medalla de plata en la justa, en el caso de Braña está dinamitado.
En el caso de la diputada Méndez, dada su juventud, es más viable y amigable su salida si pierde la guerra. Pero también se ve ríspida la negociación; los factores que la promueven no están dispuestos a ceder.
¿Qué resolverá MORENA?
No se sabe.
Peliaguda decisión, para los que definen.
Lo sensato en esos casos -aporte del viejo sistema político- es sacar del sombrero un tercero en discordia.
Sólo que en este ambiente farragoso no existe un cuadro que pueda ejercer con atingencia ese papel.
Son muy menores: Gerardo Illoldi, Rómulo Pérez y otros indigentes políticos.
Ya tengo listas las palomitas.