La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Uno de los fenómenos sociales más imperceptibles en tiempos de la IV T y su Segundo Piso, es la ingobernabilidad silenciosa. Es un hecho, nunca visto en la historia de Tamaulipas; no ha brotado, pero está peligrosamente latente por toda la geografía de la entidad.
Es casi invisible, intocable, pero ahí está.
Es un dato, que cuestiona la forma de gobernar de la IV T y su Segundo Piso; porque es ahí, en donde está la explicación de esa circunstancia que amenaza con hacer erupción en plena coyuntura electoral.
¿Qué es lo que ha debilitado al lopezobradorismo en la región?
En principio, por apartarse de los principios de López Obrador: prohibir la privatización; vetar la corrupción y no mentirle al pueblo.
Por todo el estado, existen grandes obras que enaltecen la privatización de los bienes públicos; la corrupción es la constante de la mayoría de los ayuntamientos y se engaña a la ciudadanía con desfachatez y desdén.
La entrega de varias carreteras en usufructo para compañías privadas -en las zonas más deprimidas del semidesierto tamaulipeco- y la entrega de la Laguna el Carpintero, a empresas multimillonarias, están generando una animadversión popular, que delinea un humor social anti IV T. Se adhiere a todo ello, la fallida impartición de justicia generalizada.
Basta hacer una encuesta en esas microrregiones, para medir el real rechazo a la IV T que se está incubando en la ciudadanía que sufre esas maniobras neoliberales.
A eso hay que sumar, el largo período de ausencia del gobierno estatal, en Reynosa, que es la ciudad más poblada de Tamaulipas. Ahí, los aparatos de la administración estatal son casi imperceptibles.
Desde el punto de vista objetivo, esa importante región demográfica, nunca ha estado gobernada por la administración estatal. Para ésta, es uno de los principales vacíos institucionales. Maky y sus seguidores, son los dueños de esa parcela; el gobierno del estado no ha podido cruzar esa dura membrana.
Igual Río Bravo.
Ahí nomás el guachicolero precursor y el PAN mandan.
El gobierno estatal ni sus luces.
A esa ingobernabilidad sorda, contenida, se sumará la mala elección de candidatos a alcaldes en lugares de alta competencia.
Siguen encaprichados en reelegirse, alcaldes como Mónica Villarreal Anaya; Beto Granados y otros de menor calado. Si eso ocurre, esos personajes abonarán en el ensanchamiento de la ingobernabilidad y muy seguro la sacarán de su mutismo
Quizá no comprenda el gobierno del estado, que el 2027 es vital porque se juega el destino del 2028.
El humor social adverso y la ingobernabilidad en estado larvario recibirán la lista de candidatos de MORENA-TAM.