PALACIO
Por Mario Díaz
-Universidad norteamericana exhibe al sexenio del presidente López Obrador
-Investigación forense digital documenta asesinatos de periodistas y activistas
-El espionaje sin orden judicial se multiplicó durante el régimen lopezobradorista
H. Matamoros, Tamaulipas.-Lamentable pero real es la investigación practicada por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Berkeley ubicada en California, Estados Unidos, respecto al asesinato de periodistas y defensores de los derechos humanos durante el pasado sexenio.
Resulta patética la estadística de ese centro de estudios universitarios que se localiza concretamente en la bahía de San Francisco, que documenta el asesinato de 337 periodistas y activistas durante el mandato constitucional del ex presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR. Datos duros precisan también que durante ese período se llevó a cabo una labor de espionaje cibernético en contra de los trabajadores de la información y activistas defensores de los derechos humanos.
Desafortunadamente, aunque duela reconocerlo, tal es el triste escenario que enfrentan ambos grupos de ciudadanos, a juzgar por los asesinatos, desapariciones forzadas y agresiones que enfrentan diariamente los comunicadores y activistas sociales, generalmente críticos al régimen gubernamental.
La lúgubre relación que presenta el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Berkeley cuantifica un total de 337 homicidios, de los cuales 78 corresponden a periodistas y 259 a defensores de los derechos humanos, tan solo durante el sexenio correspondiente al primer piso de la Cuarta Transformación.
Peor aún, cuando la investigación indica que el índice de impunidad se mantuvo entre el 93% y el 99% a lo largo de ese período constitucional y que describe como “un ataque que el Estado fomenta abiertamente y que rara vez castigó”.
Con base en todo lo anterior tiene sentido objetivo lo anotado en su reporte en torno a la investigación de la directora sénior de Responsabilidad Internacional del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Berkeley, LINDSAY FREEMAN.
La catedrática universitaria precisa que “desde hace tiempo se describe a México como uno de los países más peligrosos del mundo para ser periodista o defensor de los derechos humanos, pero esa visión no cuenta toda la historia. Lo que hemos documentado es una campaña sostenida para castigar a los vigilantes cívicos por sus reportajes y su labor de defensa. Se les trató como enemigos del Estado por exigir responsabilidades al poder”.
Cabe señalar que a pesar de la constante negativa del ex presidente LÓPEZ OBRADOR respecto al espionaje a periodistas y críticos del régimen, la investigación digital de la universidad estadounidense confirmó que esa labor ilícita se realizaba desde un centro secreto de inteligencia militar utilizando el software espía Pegasus y otras herramientas cibernéticas provenientes de Geomatrix, de Rayzone, sin ninguna autorización de la autoridad judicial competente.
LINDSAY FREEMAN subraya que la investigación forense digital deja en claro que entre 2019 y 2023 se utilizó un hardware y software que permite extraer, decodificar y analizar datos de teléfonos celulares, tabletas y otros dispositivos digitales.
En ese contexto, vale la pena recordar el hackeo del grupo activista Guacamaya a correos electrónicos y archivos adjuntos de la Secretaría de la Defensa Nacional que derivó en la filtración de información almacenada en seis terabytes, en una sorprendente sustracción de datos cibernéticos ocurrida en septiembre de 2022. Quedó demostrado que la labor de espionaje se centraba en periodistas y activistas sociales que informaban sobre delincuencia, corrupción y abusos gubernamentales.
Sobre el grave problema social que representa el alto índice de impunidad en los asesinatos y agresiones a periodistas y defensores de los derechos humanos, la directora sénior del instituto universitario de California, concluye que “se trató de una ausencia de consecuencias tan sistemática que funcionaba como un mensaje: atacar a la prensa no tenía ningún costo. Una impunidad de tal magnitud es un claro indicio de que México no está dispuesto o no es capaz de investigar y enjuiciar los delitos contra este grupo específico de civiles”.
¿Cómo la ve?
DESDE EL BALCÓN:
I.-La investigación forense digital del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Berkeley exhibe la triste y lamentable realidad que enfrentan en México los activistas defensores de los derechos humanos y los trabajadores de la información.
Ni hablar.
Y hasta la próxima.