CUADRANTE   POLITICO——–POR  FERNANDO   ACUÑA  PIÑEIRO—–

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   Dos narrativas dominan  la ruta político-electoral, rumbo al 2027.

Por un lado, el posicionamiento mediático del gobierno morenista, sustentado en el beneficio masivo de los programas de bienestar, y su filosofía  de corte humanista. Y  en la esquina contraria, una oposición desdibujada y maltrecha, estancada en la estridencia de la descalificación, pero huérfana de propuestas alternas.

  La primera se robustece de acciones concretas, cuyo eje presupuestal  de apoyos directos a la población, suman en este 2026, un millón de millones, una inversión histórica de beneficios directos a las familias mexicanas.  Mientras la segunda, se observa tristemente  de bruces  y a expensas de los daños que el gobierno de Donald Trump, pueda ocasionarle al régimen morenista.

     Para buena ventura  de la izquierda que gobierna desde Palacio Nacional, los  dos viejos partidos que más objetan  sus políticas públicas y sus alianzas sociales, son  dos cartuchos muy quemados, históricamente hablando. Nos referimos al PRI  y al PAN, dos anquilosados amantes de la derruida alcoba neoliberal, cuyos rostros desgastados, reflejan una larga noche de excesos y corrupción.

  Juntos suman una penumbra de magnicidios, salarios mínimos miserables, fobaproas y devaluaciones. Matanzas estudiantiles  que se extienden desde Tlatelolco hasta Ayotzinapa. Desaparecidos y guerra sucia. Pero sobre todo, el huevo de una serpiente de crimen organizado, inseguridad y violencia.

 El movimiento fundado por AMLO y hoy liderado por Sheinbaum, no tiene competencia en el prianato. Actualmente compite contra si mismo. Y tal vez, hurgando en la memoria  escrita, (y al margen de condiciones de la época), seguramente existen matices afines con el gobierno del  General Lázaro Cárdenas.

  Aunque para algunos, el presente es superior en alcances sociales.

 El factor  demográfico del México predominantemente urbano de nuestros días, y los apoyos directos,  realzan el mérito del llamado humanismo mexicano,  en la comparativa con el sexenio  cardenista.  

   En su momento,  ambos cumplieron y cumplen  con su respectiva tarea histórica. El Presidente  Cárdenas empoderó al pueblo  por la vía del sindicalismo  obrero y campesino.  Aunque con el tiempo, dichas estructuras se convirtieron en un corporativismo gremial, al servicio de la oligarquía.

 Hoy., todos esos viejos andamiajes han desaparecido. Y en su lugar operan apoyos directos a las familias de todo el país, convertidos en un derecho constitucional.

 ¿Y que ha pasado con el prianato en la actualidad? Siguen  alejándose de las mayorías,  asumiendo posiciones de ultraderecha. Sin banderas sociales, sin discurso, agazapados en la oscuridad de las noticias falsas. En pocas palabras, jugando un triste papel ante la historia.

  Tal vez sin proponérselo, pero están siguiendo el camino de quienes en el pasado fueron a Europa para proponerle la corona imperial a  Maximiliano. Solo que estos de ahora,  buscan que la ultraderecha estadounidense les facilite el regreso a sus antiguos privilegios.  

 En suma buscan que les restituyan el país, donde el pueblo solo recibía migajas salariales, y cero apoyos económicos, mientras una minoría  no pagaba impuestos, y se hinchaba  de ganancias.

 Estas dos narrativas acudirán a las urnas del 2027.  Esos dos proyectos de país, estarán en las boletas electorales. La versión cocacolera de Fox que pide que no le den dinero a los pobres porque son huevones. Y el de la 4T que busca  consolidar los equilibrios sociales.

 ¿Quién cree usted que gane?