La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
La emergencia de la IV T en Tamaulipas no fue centrípeta. Enfrentó resistencias, dentro y fuera de la estructura partidista que la impulsó. Diversos grupos económicos, políticos y sociales, de la localidad, actuaron como oportunistas rémoras, que anclaron su despliegue por toda la geografía regional.
Uno de los elementos que obstaculizaron el aterrizaje de la IV T, fue la permanencia -ya conocida y multicitada- en la red gubernamental del exgobernador panista.
Esa coyuntura, dio pie a los factores micro-regionales para atrincherarse en sus feudos. Se complicaba así la expansión territorial plena de la influencia política del lopezobradorismo en la mayoría de los 43 municipios de la entidad.
Enfrascado en una pugna de desgaste durante tres años, con Cabeza de Vaca, se olvidaron poner en marcha de quien debió ser la mano política del sexenio: MORENA.
Esa ausencia partidista, no la aprovecharon los otros partidos del espectro político; lo capitalizaron los poderes fácticos y los poderes económicos para ocupar ese vacío institucional que irresponsablemente generó la falta de estrategia electoral de la IV T.
Se generó un fenómeno perverso y preocupante: se abrió la puerta para que otros vigorosos entes decidieran en la política regional: los guachicoleros y demás fauna del bajo mundo fronterizo, a la cual se sumó con singular regocijo lo más podrido del sur tamaulipeco.
Es decir: la falta de una maciza red partidista -dentro de otras causas-, dejó crecer y consolidarse un acontecimiento que hoy nos asombra y atemoriza.
Es sabido que en la física como en la política, cuando un espacio queda vacío otro elemento lo ocupa.
¿Qué pasa cuando los partidos no cumplen con su función?
¿Qué escenarios se construyen cuando el gobierno abandona ciertas regiones?
¿Cómo van a generar un crecimiento de cuadros políticos nuevos, si no se percibe un partido con oferta atractiva y sobre todo con dirigentes sensatos?
La oportunidad histórica ya se les fue.
Esa eventualidad que vive MORENA trae aparejada otra vicisitud: la privatización de la política.
Aunque no lo parezca.
Crea condiciones de la lucha por el poder, totalmente desiguales e inequitativas.
Sí.
Absolutamente.
Ganarán los que tengan capital; no los que posean carrera política.
¿Dónde podrán presumir de su militancia y su liderazgo, los cuadros morenistas si su partido es un fantasma?
O sea: la ruta morenista, resulta invalidada por el mismo escenario creado por MORENA.
Consecuencia: prevalecerá el capital económico sobre el capital político.
Justo lo que no quería AMLO.