#DESDELAFRONTERA
POR #PEDRONATIVIDAD
Todavía faltan alrededor de tres meses para que arranque formalmente la etapa de precampañas y en Nuevo Laredo ya se siente el clima político arriba de 50 grados.
Morena tiene muchos aspirantes, pero me voy a atrever a decirlo, entre esos aspirantes, los nombres que más ruido están haciendo aparecen dos que, por razones distintas, han logrado colocarse en el radar, Carlos de Anda y Ninfa Cantú Deándar.
Carlos, actual secretario de Obras Públicas de Nuevo Laredo, lleva meses construyendo su propia narrativa, obra, resultados y presencia en las colonias.
Y no es poca cosa.
Durante los últimos años ha estado al frente de una de las áreas más visibles de cualquier administración municipal. Una calle pavimentada, una obra hidráulica, una rehabilitación, una construcción o cualquier proyecto que cambie la fisonomía de una colonia termina teniendo un responsable que aparece en la fotografía.
Y Carlos ha estado ahí.
Eso le ha permitido hacer algo que en política vale oro, convertir gestión en reconocimiento de nombre.
El propio De Anda ha dejado claro que tiene interés en participar en el proceso interno de Morena y ha defendido la idea de que un aspirante no puede llegar a estas alturas solamente con discurso, sino con trabajo, caminatas y contacto con la gente.
Traducido al idioma de la política fronteriza, no piensa sentarse a esperar la candidatura en una oficina con aire acondicionado.
Y ahí está una de las claves de esta carrera.
Porque mientras algunos ya quieren saber quién será el candidato, los aspirantes están entendiendo que primero hay que demostrar que tienen territorio.
Y en Morena, eso cuenta.
Mucho.
Pero Carlos no está solo en esta película.
Del otro lado aparece Ninfa Cantú Deándar, secretaria de Economía del Gobierno de Tamaulipas, quien también ha comenzado a dejar abierta la puerta para competir por Nuevo Laredo.
Y aquí hay que detenerse un momento.
Ninfa no necesita inventarse una relación con Nuevo Laredo.
Su historia personal y familiar está ligada a la ciudad y a una de las familias con mayor presencia pública en la frontera. Ella misma ha reconocido ese vínculo y ha hablado del arraigo que mantiene con su ciudad.
Pero además está el trabajo realizado desde la Secretaría de Economía.
Su argumento no es solamente sentimental.
Habla de resultados.
De inversiones, crecimiento económico, apoyo a las empresas y programas para las MiPyMEs. Y cuando se le pregunta directamente por la posibilidad de buscar la alcaldía, ya no responde con aquel viejo “no son los tiempos”.
Ahora responde:
“¿Por qué no? ¿Por qué no?”
Y eso, señoras y señores, en política no es cualquier respuesta.
No es un destape formal, tampoco significa que ya sea candidata, pero sí es una puerta que quedó abierta.
Ninfa lo está haciendo con cuidado, respetando los tiempos y sin entrar, al menos públicamente, en una guerra contra otros aspirantes.
Y aquí viene quizá lo más interesante de todo este asunto.
Entre Carlos y Ninfa no se observa una guerra abierta.
No se están tirando lodo.
No se están sacando los trapitos.
No se están descalificando públicamente.
Al contrario.
Carlos, cuando le preguntan por Ninfa y por otros perfiles, ha preferido hablar de unidad y de lo que los une, antes que entrar en una competencia de “yo hice más que tú”.
Eso también dice mucho.
Porque ambos parecen entender algo que otros políticos suelen descubrir demasiado tarde, la candidatura todavía no está en la bolsa de nadie.
Y gastar cartuchos antes de tiempo puede ser un deporte bastante caro.
Carlos tiene su argumento, cinco años de trabajo desde Obras Públicas tan solo en esta administración, presencia municipal y una carpeta llena de obras para mostrar.
Ninfa tiene el suyo, experiencia en el gobierno estatal, resultados desde la Secretaría de Economía, arraigo en Nuevo Laredo y una presencia política que ha venido creciendo.
Los dos tienen algo que cualquier partido busca en un aspirante, nombre, territorio y capacidad para ser reconocidos por la gente.
PEDRO LOZANO ANDA MUY DESESPERADO
Por cierto, hablando de guerra interna, algo raro está pasando en la carrera de Morena por la candidatura a la alcaldía de Nuevo Laredo.
Hasta hace unos días, los aspirantes andaban cada quien en lo suyo, territorio, reuniones, recorridos, eventos y trabajo para tratar de convencer a los neolaredenses.
Pero de repente apareció el drama, alguien llegó a enturbiar el proceso.
Resulta que en los últimos días comenzaron a circular varias notas sobre el supuesto conflicto entre Pedro Lozano y el equipo de Ninfa Cantú Deándar, luego del incidente ocurrido durante una reunión del Comité Promotor de Inversiones en Nuevo Laredo.
Y ojo con esto, las notas ya no solamente circulan en Nuevo Laredo. El tema brincó a medios de Ciudad Victoria y prácticamente comenzó a moverse por todo Tamaulipas.
Ninfa negó que exista una rencilla política y explicó que se trataba de una reunión institucional y que Lozano no estaba en la lista de invitados.
Pero el asunto ya agarró vuelo.
Y aquí viene la pregunta incómoda, ¿Quién está tan interesado en convertir una puerta cerrada en una telenovela política de alcance estatal?
Porque una cosa es reclamar si alguien considera que fue tratado injustamente y otra muy distinta es hacer crecer el asunto hasta convertirlo en tema político estatal.
Y aquí es donde uno empieza a preguntarse si a Pedro Lozano ya le ganó la desesperación.
Porque, vamos a decirlo claro, Pedro es un hombre exitoso en el ámbito empresarial. En lo político los neolaredenses apenas comienzan a conocerlo y claro que tiene todo el derecho de levantar la mano para buscar una oportunidad.
Incluso salieron algunas encuestas de una casa desconocida y de Lavin, quien desde hace años estaba fuera de circulación, que le dan el triunfo a Lozano.
Pero, hay que aclarar, una encuesta no entrega la candidatura y menos si provienen de casas desconocidas.
Pero, si los números realmente están de su lado, entonces Pedro debería estar tranquilo.
Muy tranquilo.
Que siga caminando las colonias, hablando con la gente, construyendo estructura y demostrando por qué quiere gobernar Nuevo Laredo.
Porque en política hay algo que las encuestas no pueden hacer por nadie, el territorio.
Y ese es precisamente el detalle.
Morena tiene varios aspirantes, Ninfa Cantú, Carlos de Anda, Liliana Arjona, Sergio Ojeda, Miranda y otros perfiles, incluido Pedro Lozano.
Hasta ahora cada uno ha estado haciendo su trabajo, como puede, con lo que puede, pero principalmente en armonía.
Por eso resulta extraño que justamente ahora aparezcan notas, señalamientos y versiones que buscan convertir una diferencia en una guerra entre aspirantes.
Además, si Pedro Lozano trae esos números que presume…
¿Para qué tanta prisa?
Porque si alguien presume estar tan arriba y al mismo tiempo empieza a convertir cada diferencia, cada puerta y cada incidente en pleito político, podría terminar transmitiendo exactamente lo contrario de lo que quiere demostrar.
Así que sería una verdadera lástima que, por querer acelerar el paso, alguien termine alborotando un gallinero que todavía estaba bastante tranquilo.
Y hay que decirlo también, la política tiene memoria y también tiene espejos.
Y en cada elección aparecen nuevos Pedros, nuevos Pedros que llegan diciendo que son empresarios, que traen la encuesta, que ya tienen la candidatura en la bolsa y que los demás les tienen miedo.
Así que, Pedro Lozano, si los números te favorecen…
¡Calma, empresario!
No vaya a ser que de tanto querer demostrar que vas ganando, termines demostrando que tienes prisa.
Y para finalizar viene la pregunta incómoda, es obvio que cuando se comienza la guerra en política, al que se le debe de tirar para tumbarlo es al que está arriba, no al de enmedio, mucho menos al de abajo.
¿Será que las encuestas no le favorecen y Pedro Lozano quiere tumbar a la de mero arriba?
CARMEN LILIA SIGUE ENTREGANDO OBRAS
En Nuevo Laredo, la obra pública no se queda en el discurso ni en las fotografías de inauguración. La presidenta municipal Carmen Lilia Canturosas Villarreal sigue llevando acciones directamente a las colonias, atendiendo uno de esos problemas que todos conocen y padecen, calles que necesitan una rehabilitación de fondo.
Esta vez fueron las colonias Juárez, Jardín y Matamoros las beneficiadas con obras de rehabilitación vial que representaron una inversión superior a los 7 millones de pesos, para mejorar vialidades de alta circulación y beneficiar a más de 21 mil personas.
Se intervinieron más de 10 mil 700 metros cuadrados entre tramos de la avenida Morelos y la calle Washington, pero lo interesante es que no se trató solamente de poner asfalto encima del problema.
Hubo bacheo, reciclado de carpeta, rehabilitación de 100 metros de línea de agua potable y 114 metros de drenaje sanitario. Es decir, meterle mano a la calle, pero también a lo que no se ve y que muchas veces termina provocando que las reparaciones duren poco.
Y ahí está una de las características de la administración de Carmen Lilia, seguir llevando obra a las colonias y atender necesidades cotidianas que impactan directamente en la calidad de vida de las familias.
Porque al final, para el ciudadano, una buena obra no siempre es la más espectacular. A veces es simplemente poder salir de su casa y transitar por una calle digna, segura y en buenas condiciones.
Y en Nuevo Laredo, Carmen Lilia sigue poniendo el pavimento donde se construye la verdadera transformación… en las colonias… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
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