CONFIDENCIAL
ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA.
La carencia de policías en Tamaulipas tiene contra la pared a las corporaciones de seguridad pública. Se trata de un problema que arrastra casi 15 años sin solución y que cada vez se agrava más.
El déficit comenzó a hacerse evidente allá por 2010, cuando la delincuencia organizada le perdió por completo el respeto a la autoridad y los asesinatos de policías se volvieron frecuentes.
A partir de entonces, portar un uniforme dejó de ser atractivo. Los niños que antes soñaban con ser policías comenzaron a cambiar de aspiración. Hoy, de plano, casi nadie quiere serlo.
Y cómo no, si además de peligrosa, la de policía es una profesión mal pagada y arriesgar la vida por un salario insuficiente no parece una oferta atractiva para nadie.
A eso hay que añadirle la falta de respaldo institucional. Los policías necesitan mejores prestaciones, seguridad para sus familias y garantías de que no quedarán abandonados cuando enfrenten alguna desgracia, pero les siguen regateando esos apoyos.
El problema es más grave de lo que parece o de lo que admiten las autoridades. La Secretaría de Seguridad Pública necesita incorporar más de mil elementos para superar los cinco mil efectivos que requiere su operación.
En la Fiscalía General de Justicia las cosas tampoco están bien. Ahí faltan cerca de 900 policías investigadores y cientos de agentes del Ministerio Público, indispensables para atender las denuncias y perseguir los delitos.
Lo más preocupante de todo es que, a pesar del fracaso evidente, la estrategia de reclutamiento sigue siendo la misma, por lo que suena absurdo pretender lograr resultados distintos haciendo lo mismo.
La Secretaría de Seguridad Pública, a cargo de Carlos Arturo Pancardo, lleva años buscando aspirantes, incluso en entidades vecinas como Veracruz y San Luis Potosí.
Pero, insisto, seguir recurriendo a las mismas estrategias no parece ser el camino.
El secretario no puede limitarse a justificar el déficit con la falta de interesados o culpando a los controles de confianza. En vez de pretextos le corresponde encontrar alternativas, mejorar los incentivos y dar resultados.
Es algo que no puede esperar, porque mientras tanto los policías envejecen, se jubilan o renuncian y, si no llegan nuevos elementos, ¿quién ocupará sus lugares?
Urge atender el problema antes de que sea demasiado tarde. Antes de que nos quedemos sin ningún policía. Y no es exageración. Para allá vamos si no se actua con rapidez.
EL RESTO.
LA SECRETARIA CANDIDATA.-Ninfa Cantú Deandar anda convencida de que será, no solo la candidata sino la próxima alcaldesa de Nuevo Laredo.
Sin embargo, las mediciones más serias dicen que la secretaria de Economía del gobierno de Tamaulipas no garantiza para nada el triunfo de Morena en ese el más importante municipio fronterizo del país.
El problema es que la señora abona más a sus negativos cuando confronta a los sectores que podrían sumarle votos.
Por ejemplo, la semana pasada alguien le impidió al empresario y dirigente transportista, Pedro Lozano, el acceso a un evento organizado por la misma dependencia estatal.
Curiosamente, Lozano también ha expresado abiertamente su intención de buscar la candidatura del partido guinda por la alcaldía neolaredense.
Será interesante saber si la dirigencia de Morena quiere correr el riesgo de perder uno de sus principales bastiones en tierras tamaulipecas.
¿EN SERIO? El presidente consejero del Ietam, Juan José Ramos Charre, acaba de hacer una declaración de prensa que, es toda una “joya”.
Promete que, “el Ietam garantizará piso parejo para todos los partidos en la elección del 2027”
¿En serio? ¿Acaso no está para eso el instituto?
ASÍ ANDAN LAS COSAS.