La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

El Sector Salud de Tamaulipas, ha dado mucho de qué hablar. Y seguirá en boca de la opinión pública, por el enorme entramado de complicidades diseñado por los titulares de esa importante labor gubernamental y una red de funcionarios segundones que han convertido la institución, en patrimonio personal.
El exsecretario de Salud, Vicente Hernández Navarro, fue despedido por el enorme hueco financiero que dejó en la institución. Dejó el cargo, para pasar a cubrir su plaza en el Hospital General.
Ahora brota otro millonario negocio de Hernández Navarro y sus socios. (Muchos siguen enquistados en la Secretaría a pesar de las denuncias que existen en su contra; aparte: son panistas que están cobrando desde el sexenio pasado).
¿Qué no saldría más barato comprar ese instrumental que rentarlo?
El gerente de la empresa INBIOAPLI, Alfredo Vargas enfrentó al gobernador Américo Villarreal Anaya y denunció el incumplimiento de contrato del Sector Salud, por todo el año del 2025.
Ni más ni menos que la falta de pago de equipo médico que aún se utiliza en 19 hospitales ubicados en diferentes municipios del estado. La deuda ya alcanza casi los 50 millones de pesos.
El instrumental, se usa en nosocomios como el Hospital General, el Rodolfo Torre y otros de menor calado.
Según el quejoso, su empresa ha tenido que invertir en mantenimiento y adiestramiento de personal, que no ha sido solventado por su cliente, que es el SS y el gobierno del estado.
Villarreal Anaya, abordado en una de sus giras por las alcaldías con motivo de sus informes se dijo sorprendido.
Dijo desconocer el tema.
Prometió que se investigaría.
Si Vicente no ha sido llamado a declarar por los casi 10 mil millones de pesos no solventados en su administración, ¿se le llamará para esclarecer los 50 millones que le andan haciendo de humo a Alfredo Vargas?
Si la casi destrucción del Sector Salud, -del ex y sus cómplices- no les han merecido ni una amonestación, ¿habrá algo en una minucia como una deuda menor que llame la atención a los guardianes de la ley?
Mucho dinero desata muchas ambiciones.
El no robar, no mentir y no traicionar, es una trágica broma en el Sector Salud tamaulipeco y una utopía para la IV T y su Segundo Piso.
Tenía razón AMLO: pudiéramos tener una atención médica como en Dinamarca. Pero los mercaderes de la medicina y los ladrones de bata blanca se siguen robando miles y miles de millones que debieran ser invertidos en programas de salud pública.