CRÓNICAS DEL DESCARO:

Por José Gregorio Aguilar Torres

En política, las renuncias suelen ser cartas de honestidad. Pero en Tamaulipas, las cartas también se leen como confesiones.

Juanjo Salazar, ex secretario estatal de Gestión Social de Movimiento Ciudadano, grabó un video y redactó una carta para anunciar su salida del partido. En ella, acusó concentración de decisiones, simulación y desplazamiento de la militancia real. Se fue diciendo que no sería instrumento de intereses ajenos ni esquirol de la oposición.

Sin embargo, apenas horas después, el espacio Foro Tamaulipas lo exhibió con un post demoledor: “esquirol y mentiroso”. Ahí lo acusan de haber sido financiado por la llamada Avanzada Tamaulipeca, de repartir tinacos y de pactar con la presidenta del Poder Judicial, Tania Contreras. Lo llaman bravucón, simulador y lo señalan de estar “bien ganchado” en acuerdos a modo.

La contradicción es evidente: mientras su carta insiste en que no se presta a dividir la oposición, las acusaciones públicas lo colocan justo en ese papel.

Juanjo hace apenas unos meses estaba en las colonias, entregando tinacos y criticando al gobierno municipal de Morena con una fuerza que ni los propios regidores de MC se atrevían a mostrar. Esa voz incómoda, que parecía abrir brecha en la oposición, se apagó de pronto. La pregunta inevitable es: ¿por qué detuvo su marcha? El trabajo en territorio no depende de siglas ni de colores, se supone que es por Victoria y sus ciudadanos. Si la causa era genuina, ¿qué lo frenó?

Otra duda que queda flotando es el momento de su ruptura. ¿Desde cuándo supo que MC era una farsa política? ¿Su salida coincidió con la llegada de Gustavo Cárdenas? Todo apunta a que sí, pero sería mejor que lo aclarara él mismo, directo y sin rodeos. Porque mientras Juanjo se va, Gustavo y la diputada de MC Mayra Benavides Villafranca minimizan su renuncia, incluso con frases como “la puerta está muy ancha y abierta”. En otras palabras: para nada lamentan que se haya marchado.

Y aquí lo subrayo: llevo semanas buscando a Juanjo Salazar para entrevistarlo. Luego esperé a que se reportara él, como sí lo hacía en el pasado reciente; y hace días, tras su video y luego la aparición de este post intenté nuevamente contactarlo para conocer su postura frente a estas acusaciones, pero simplemente el señor Juan Jo  ha decidido ignorarme. El silencio también habla, y en este caso, habla fuerte.

El resultado es claro: MC Tamaulipas no solo perdió a un militante con trabajo territorial, perdió a un dirigente que ahora carga con el estigma de la simulación. Y lo que queda del partido es lo de siempre: fosfo por fuera, pero rancio por dentro