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Enrique Jonguitud

Ciudad Victoria, 30 de agosto.- La producción de caña de azúcar mantiene una importante actividad económica en el sur de Tamaulipas, donde miles de trabajadores dependen directa e indirectamente de las labores relacionadas con el cultivo y la zafra.

Jornaleros, cortadores, tractoristas, cargadores, camioneros, mecánicos, operadores, ingenieros agrónomos y personal administrativo forman parte de la cadena productiva que se activa alrededor de la cosecha, además de otros sectores que encuentran ingresos en el movimiento de la producción.

“En Tamaulipas, aproximadamente 59 mil hectáreas son sembradas con caña de azúcar; esta superficie se localiza en parcelas, ranchos y ejidos de los municipios de El Mante, Xicoténcatl, Ocampo, Antiguo Morelos, Nuevo Morelos, González y Gómez Farías”, señaló Ángel Lara Martínez, secretario de la Liga de Comunidades Agrarias de Tamaulipas.

Del total de la superficie destinada al cultivo, poco más de 30 por ciento se desarrolla bajo condiciones de temporal, mientras que el resto dispone de agua mediante canales y sistemas de riego, infraestructura que permite mantener la producción en una región donde el recurso hídrico resulta fundamental.

De acuerdo con Lara Martínez, Tamaulipas produce alrededor de 2.5 millones de toneladas de caña de azúcar, volumen que coloca al estado en el sexto lugar nacional. La actividad tiene como principal producto el azúcar, aunque también genera melaza y otros derivados que son aprovechados principalmente en el sector ganadero.

La producción cañera también conserva métodos tradicionales en algunas comunidades. En municipios como Llera todavía pueden encontrarse trapiches manuales y mecanismos accionados por animales, utilizados para extraer el jugo de la planta y elaborar distintas variedades de piloncillo.

La actividad, sin embargo, enfrenta diversos desafíos para los productores tamaulipecos, entre ellos el incremento en los precios de los insumos, la aparición de nuevas plagas y las condiciones climáticas que afectan de manera directa el desarrollo de los cultivos y la disponibilidad de agua.

La zona cañera de El Mante sobresale por su infraestructura de riego y disponibilidad de agua, mientras durante la temporada de zafra se intensifica el movimiento económico en el sur del estado. La producción mantiene así una cadena de empleos y actividades comerciales que involucra a productores, trabajadores y familias vinculadas históricamente con el cultivo de la caña.