Crónicas del Descaro:

Por José Gregorio Aguilar

En Tamaulipas, la consulta sobre el uso de celulares en las escuelas ya parece un guion de telenovela: cada día aparece un nuevo capítulo con su propia versión.

Primero, la Presidencia anunció foros regionales que nunca se difundieron. Nadie supo sedes ni fechas, pero se aseguró que se habían realizado. Después, la SEP fijó los Consejos Técnicos Escolares del 24 y 25 de agosto como el espacio de consulta nacional. Y ahora, el secretario de Educación estatal, Miguel Valdez García, responde con un “creo que el foro será el 2 y 3 de septiembre”.

Tres fechas, tres escenarios, cero certezas. La consulta sobre celulares se convirtió en un laberinto institucional donde lo único claro es la confusión, o al menos eso es lo que se percibe cuando uno escucha las declaraciones de los funcionarios en la materia.

Mientras tanto, los maestros sí están reunidos en sus Consejos Técnicos, pero sin saber si lo que discuten será tomado en cuenta como consulta oficial o si deberán esperar otro foro anunciado para septiembre.

La incongruencia es evidente: se presume apertura y participación, pero se ejecuta con discreción y desinformación. Los foros regionales fueron fantasma, los nacionales se anuncian sin claridad, y las autoridades locales improvisan respuestas como si fueran capítulos de una serie.

El resultado es un mensaje contradictorio para padres, maestros y alumnos: ¿se consulta o no se consulta?, ¿se decide en agosto o en septiembre?, ¿se regula en la escuela o en la conferencia matutina?

Pero el debate no se debe quedar en las aulas. Como recordó Miguel Tovar Tapia, presidente de la Sociedad Estatal de Maestros y Padres de Familia, el problema también está en casa. Allí, la permisividad digital permite que los niños naveguen a su antojo, entren a sitios indebidos y reproduzcan retos virales que luego llevan a la práctica en la escuela.

Tovar Tapia también evidenció otra contradicción: los libros de texto gratuitos contienen códigos QR y ligas digitales para ampliar contenidos. ¿Cómo prohibir celulares en clase si los propios materiales oficiales requieren dispositivos para funcionar?

La prevención de abusos es necesaria, sí: los celulares se han usado para grabar peleas, difundir videos manipulados o levantar falsos contra maestros. Pero el celular también es una herramienta pedagógica cuando se usa con internet y proyectores en las aulas. Erradicarlo “de un manotazo” sería tan absurdo como prohibir los lápices porque alguien los usa para rayar pupitres.

Así, el debate se mueve entre la incongruencia oficial y la realidad cotidiana: los niños ya viven conectados, los maestros necesitan recursos digitales, y los padres enfrentan el dilema de controlar lo que ocurre en casa.

La consulta, en cambio, se pierde en un mar de versiones. Tres fechas, tres discursos, tres escenarios distintos. Más capítulos que la telenovela de las nueve… y menos certezas que un reto viral en TikTok.

“En Tamaulipas, la regulación de celulares se debate entre anuncios, dudas y contradicciones. La SET improvisa, la SEP confunde y los padres observan cómo la novela sigue sin final escrito.”