Golpe a golpe
Por Juan Sánchez Mendoza
Aquí, en este mismo espacio, hace días le comenté que fuentes dignas de todo crédito me advirtieron que, en los municipios con mayor población del estado, se estructura una campaña de descrédito en contra de funcionarios del Gobierno estatal y algunos aspirantes a las candidaturas de Movimiento Regeneración Nacional (morena).
Tanto federales como locales.
Sobre todo, contra los prospectos más posicionados.
Igual le comenté que en circunstancias normales rumores como éste no impactarían negativamente en la opinión pública, por sólo ser tácticas recurrentes para mendigar espacios en la prensa.
Pero en un contexto donde la política humanista es la prioridad del quehacer político-administrativo estatal, me parece una atrocidad.
Sobre todo, cuando hay retrógradas que buscan la descomposición del sistema. Entes amafiados con ex funcionarios enfermos de poder, que quisieran ver a Tamaulipas nuevamente hundido en la pobreza, el atraso, la anarquía y la inseguridad, cuando menos.
Sólo así podría entenderse la arremetida difamatoria, que, estoy seguro, no hará mella en el ánimo del gobernador Américo Villarreal Anaya ni en el comportamiento político de los tamaulipecos, por conocer de antemano la procedencia del golpeteo, que, seguramente habrá de arreciar en septiembre próximo.
Incluso, para agredir a Tamaulipas, al mandatario estatal, funcionarios de los dos niveles de la administración pública –e incluso a algunos de sus propios compañeros de partido, como parte del mentado fuego amigo–, los maquiavelo(s) de guarache procurarían trasladar su insana conducta hasta la Ciudad de México, tratando de engatusar a los medios de comunicación masiva (mal) llamados nacionales, que mucho se prestan al juego a través de ‘textoservidores’.
No obstante, la operación podría abortar, pues sus maquinadores principales empiezan a quedar al descubierto –como Francisco Javier García Cabeza de Vaca–, y en unos días más podrían ser blancos del escarnio provocado por su propia tenebrosidad.
En los últimos días, en las redes sociales han empezado a circular los más descabellados rumores en contra de la estructura gubernamental, con la única finalidad de ir preparando el terreno para la arremetida en serio y en serie que comenzaría al finalizar el año que cursamos.
Y para ello, también, la ultraderecha se vale de quintacolumnistas que por su misma falta de oficio no acostumbran confirmar la veracidad de las versiones tendenciosas, aunque hay otros colegas más profesionales que hacen caso omiso a ese juego sucio.
Por tanto, hay que abrir bien los ojos pa’ no hacer eco a mentiras.
Cortina de humo
En el proceso electoral concurrente, la dinámica motiva fuerte polémica en la que los actores principales establecen su posición, y, sin rubor alguno, critican al adversario.
Algunos llegan incluso al cinismo, pues pretenden situarse por encima de los acontecimientos y propenden a dar lecciones de seriedad, respeto y ecuanimidad, cuando todo mundo sabe que trabajan de manera frenética en su afán de alcanzar las posiciones codiciadas.
Recientemente hubo fuertes críticas hacia las dirigencias estatales de los partidos por su actitud con respecto al tema que nos ocupa, pues han mostrado incapacidad para procurar la unidad entre sus filas y eso, según estiman algunos profesionales del análisis político, causa polarización en los membretes.
El hecho está generando vacíos de poder partidistas, ya que las mismas jerarquías están más preocupadas en privilegiar su imagen personal, por aquello de que serían candidatos plurinominales a diputados federales o locales.
Sobre todo, porque el proceso que será instalado en poco más de dos semanas fue adelantado en la forma, aunque no en los hechos y propiciado por las dirigencias nacionales desde hace casi un año, llegando incluso a tolerar que entre su clase política fuera alentado el futurismo.
El cuestionamiento hecho a las jerarquías centralistas, sin embargo, lo eluden ellos mismos, porque de acuerdo a su propia visión los tiempos ya estaban desbordados, ‘aun cuando la gran mayoría lo niegue’.
Tanto para el PRI como para el PAN y MC la villana favorita que tratan de sumir en el desprestigio es la presidente Claudia Sheinbaum Pardo, cuya popularidad no decrece poniendo en tela de juicio las estrategias de golpeteo y linchamiento a las que acuden sus adversarios en forma reiterada.
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