El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dictó en su conferencia mañanera varios temas que atañen profundamente a Tamaulipas. Con su muy particular percepción del poder, la mandataria federal comenzó a trazar las reglas que, en teoría, deberían aplicar en unos cuantos días para la selección de candidatos a puestos de elección popular.

Hace algunas horas, las siempre benditas y malditas redes sociales pusieron en jaque a la comentocracia con el rumor de una supuesta detención de Francisco Javier García Cabeza de Vaca en un aeropuerto de los Estados Unidos.

El chisme corrió como pólvora: se aseguraba que el gobierno de México había negociado la entrega del sinaloense Rubén Rocha Moya a cambio del exgobernador azul. Todo resultó ser una flagrante falsedad, para profunda tristeza de los cientos de miles de malquerientes que el panista acumuló en su sexenio.

Lo que sí es una verdad del tamaño de una catedral es que la presidenta Claudia Sheinbaum dejó en claro que Cabeza de Vaca es un prófugo de la justicia, acusado formalmente en México por delincuencia organizada y lavado de dinero. El pequeño detalle es que el exmandatario huyó a los Estados Unidos, donde goza de una vida insultantemente opulenta que, para colmo, se dedica a presumir sin tantita vergüenza en sus redes sociales.

Por si fuera poco, pronto se interpondrán nuevas denuncias penales en su contra por parte del Gobierno de Tamaulipas. El boquete financiero descubierto por la actual administración ya supera los cinco mil millones de pesos, una cifra estratosférica en la que la Contraloría Gubernamental trabaja a marchas forzadas para armar expedientes penales impecables.

Mientras tanto, Cabeza de Vaca se placea libremente en McAllen, Texas, y viaja a todo lujo por diversas ciudades norteamericanas. Como es un fanático declarado del fútbol, se dio el lujo de asistir al Mundial, paseándose por los palcos más exclusivos. Visita restaurantes de cinco estrellas y hasta presume la compra de sementales para su rancho cuyos precios, según ganaderos experimentados, superan los 75 mil dólares por cabeza. No hay mucho que investigar; el propio exgobernador publica sus excesos, más en un afán de burla hacia las autoridades mexicanas que por simple vanidad.

Inconforme con el cinismo del prófugo, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó severamente en la mañanera que el gobierno de Estados Unidos ignore las solicitudes de extradición enviadas por México. ¿Y por qué la ley no le hace ni cosquillas en suelo tejano? Sencillo: porque el exgobernador tamaulipeco cuenta con la doble nacionalidad.

Además, en los pasillos de la alta política se susurra con insistencia que opera bajo el cómodo estatus de testigo protegido, entregando expedientes sobre delincuencia organizada y huachicol fiscal que involucran a políticos mexicanos.

Para Sheinbaum, esta falta de reciprocidad en materia de impartición de justicia por parte de las autoridades norteamericanas es completamente reprochable. Por ello, la presidenta ya proyecta una reforma constitucional sobre la doble nacionalidad para cerrarle el paso a quienes, teniendo la ciudadanía estadounidense, pretendan gobernar a los mexicanos.

“¿Por qué vas a tener doble nacionalidad si representas al pueblo de México, para ser gobernadora o gobernador?”, fustigó la mandataria. El objetivo de la iniciativa es garantizar que los servidores públicos de alto nivel mantengan una lealtad exclusiva hacia la nación mexicana.

La propuesta no es mala. En Tamaulipas el fenómeno de la doble nacionalidad entre la élite gobernante es el pan de cada día. Ahí está el ejemplo de la exalcaldesa sustituta de Ciudad Victoria, Pilar Gómez Leal —prima incómoda del propio Cabeza de Vaca—, o el excandidato del PRI a la gubernatura, Baltazar Hinojosa Ochoa, quienes siempre han tenido un pie en México y el otro en el vecino país.

Quizá el candado legal no debería impedirles participar, pero sí exigirles una renuncia tácita, legal y definitiva a la ciudadanía americana, para acabar de una vez por todas con el doble lenguaje de estos actores políticos.

Fiel a su naturaleza, Cabeza de Vaca volvió a salir a mentir. Negó ser un prófugo, se vistió con el gastado manto de la persecución política del régimen y aseguró que tiene las manos limpias para seguir aspirando a cargos de elección popular. En fin, las serpientes por algo tienen la lengua bífida.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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