Por Agustín Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- El regreso a las aulas para el ciclo escolar 2026-2027 estará
acompañado de nuevos retos que van más allá del rendimiento académico. Para la
diputada federal de Morena, Blanca Narro, la escuela deberá convertirse también en un
espacio de escucha, contención y formación emocional frente a una realidad social marcada
por la violencia, la distracción tecnológica y la falta de personal especializado.
La legisladora detalló la implementación de “El ABC de las emociones”, programa que
busca fortalecer las herramientas de niñas, niños y adolescentes para identificar y gestionar
lo que sienten. La puesta en marcha ocurre en un momento en que las comunidades
escolares enfrentan conflictos que, en muchos casos, tienen su origen fuera de las aulas.
“Estamos a punto de iniciar el ciclo escolar. Esperamos que todo vaya fluyendo bien con
novedades que tendremos con el tema polémico del uso del celular”, señaló Narro, quien
consideró que la regulación de estos dispositivos forma parte de una agenda educativa más
amplia que también deberá incorporar el debate sobre inteligencia artificial.
Para la diputada, el nuevo ciclo representa una oportunidad para colocar el bienestar
emocional en el centro de la conversación educativa. El reto, sin embargo, no se limita a
incorporar un programa: requiere fortalecer la capacidad de las escuelas para detectar
problemas y ofrecer acompañamiento oportuno.
“Siempre trabajar sobre tener un acercamiento con los niños que tenemos en las escuelas,
con el personal especializado para poder atenderlos, para poder escucharlos”, afirmó.
Narro reconoció que no todos los planteles cuentan de manera permanente con un
psicólogo. Ante esa ausencia, sostuvo que existen otras figuras dentro de las comunidades
escolares que pueden convertirse en el primer vínculo de apoyo para los estudiantes.
“A veces puede haber algún faltante de algún perfil, pero siempre se cumple con el
acercamiento que tienen todos los maestros y las maestras”, explicó.
Mencionó entre ellos a trabajadores sociales, prefectos, directivos y docentes, quienes
pueden funcionar como enlaces cuando un estudiante necesita ser escuchado. “Hay una
trabajadora social, hay un prefecto, siempre hay una directora, un director, un subdirector,
un maestro que sirve como enlace para que las criaturas sean escuchadas y puedan
desfogar todas esas emociones”, añadió.
La legisladora también proyectó un problema estructural: las plantillas de los centros
educativos no siempre están completas. Jubilaciones, retiros y enfermedades han reducido

la disponibilidad de personal en distintas escuelas, una situación que, a su juicio, debe ser
atendida mediante una política de incorporación de perfiles adecuados.
“Siempre se ha hecho un llamado respetuoso a nuestras autoridades educativas a que las
estructuras de las escuelas aún no están completas”, dijo.
La discusión incluye no sólo psicólogos, sino también personal administrativo, intendentes,
veladores y otras figuras que forman parte del funcionamiento cotidiano de los planteles.
Narro aseguró que las autoridades educativas trabajan en la búsqueda de “los perfiles
idóneos” para completar esas estructuras.
Otro de los asuntos que marcará el próximo ciclo será la regulación del uso de teléfonos
celulares. La diputada reconoció que estos dispositivos permiten acceder rápidamente a
información, pero advirtió que su utilidad educativa puede transformarse en una fuente
permanente de distracción.
“Si bien es cierto que hoy el celular es un elemento que te permite estar cerca de la
información, también es cierto que es un gran distractor”, afirmó.
El desafío, sostuvo, consiste en establecer límites claros que permitan aprovechar la
tecnología sin convertirla en una interferencia constante dentro del aula. Incluso fuera de la
escuela, señaló, el uso excesivo de dispositivos ya afecta espacios familiares.
“Regularlo es bueno porque aún nuestros hijos hacen uso excesivo de todos estos
dispositivos y se distraen a veces hasta en la mesa para comer con la familia”, expresó.
En ese contexto, Narro consideró que el ciclo 2026-2027 deberá encontrar un equilibrio
entre innovación y acompañamiento humano. La inteligencia artificial y los teléfonos pueden
ampliar las posibilidades educativas, pero, en su visión, no deben sustituir la convivencia, la
atención docente ni la capacidad de escuchar a los estudiantes.