INTERIORES
Por Carlos López Arriaga
Cd. Victoria, Tam. Hace más de una década, empezaba el régimen de ENRIQUE PEÑA NIETO y una imagen de las nacientes redes sociales, advertía sobre la quema del Papamóvil. Palabra asociada a los vehículos que transportan por tierra al pontífice romano.
Lo cual causó espanto entre la feligresía más conservadora. Aunque, tras la sorpresa, asomó la broma. El meme se refería al camión repartidor de papas fritas incendiado por la delincuencia en Michoacán. Papamóvil, en efecto.
Es, por cierto, la misma marca que hoy sufre acoso en la frontera tamaulipeca. En Matamoros, Industrias PepsiCo, la empresa que fabrica Sabritas, fue blanco de un ataque incendiario en la madrugada del 27 de julio pasado, en su bodega de la avenida Marte. R. Gómez. Sin víctimas humanas que lamentar, pero con daño grave en instalaciones y medio centenar de vehículos quemados.
En automático, la fiscalía estatal negó que fuera una acción del crimen organizado, aunque luego hubo de reconocer que el incendio fue provocado. Por eso, ante la ambigüedad, queda la duda: ¿alguien más, aparte del crimen organizado, tendría capacidad operativa para provocar una conflagración de dichas dimensiones?
También negaron que el evento tuviera que ver con la extorsión o el cobro de piso. La política de la compañía ha sido muy prudente en sus comunicados. Su respuesta visible fue reponer de inmediato la flotilla vehicular y restablecer sus operaciones cotidianas en la zona.
Lo cual desmiente en los hechos las versiones alarmistas que circulan en redes sobre un posible retiro de PepsiCo en la región de Tamaulipas. No hay tal, aunque el asunto es igual de preocupante.
OPERATIVO ECONÓMICO
Viene a cuento el tema de Michoacán por el caos que hoy priva en una docena de sus municipios, en respuesta a los operativos federales que buscan blindar la agricultura de exportación.
Lo de siempre: bloqueos de carreteras (una veintena, al menos), cierre de accesos, quema de tractocamiones y autobuses, balaceras. Control territorial que se disputan tres organizaciones: Caballeros Templarios, Cartel de Jalisco y Cárteles Unidos (Viagras, Familia Michoacana).
Su adversario común son las fuerzas del Estado mexicano que han debido intervenir para proteger las cadenas productivas y la actividad agroexportadora hacia los Estados Unidos.
La doctora SHEINBAUM hace hincapié en la defensa de aguacateros y limoneros mexicanos. Pero el tema va más allá. Es definitivamente macro, involucra de muchas maneras al mapa binacional.
La violencia en dicha entidad afecta directamente a Estados Unidos porque confluyen temas de seguridad, dependencia alimentaria y un impacto inflacionario inmediato en la cadena de suministro. Muy severo, además.
Les gusta tanto el aguacate que desde hace al menos un par de décadas dejó de ser un producto exótico para formar parte regular de su dieta. La dependencia hacia este producto es altísima. Y sucede que el 80% les llega de México.
INSPECCIÓN CRÍTICA
Se habla de una demanda “poco elástica”. Cuando Michoacán falla en sus envíos, los consumidores habituales no tienen a la mano otra fruta de reemplazo. Al estilo gringo, prefieren pagar más, antes que cambiar de hábitos. En pocas horas los precios se disparan y afectan al resto de la economía.
Sin olvidar que la fruta (con el limón pasa lo mismo) viaja con un sobrecosto originado por el pago de productores y transportistas a los cárteles. Lo cual, igual que cualquier impuesto, se traslada de manera mecánica al precio que paga el consumidor final.
Aunque no es el único tema de (in)seguridad que afecta a este mercado. Amenaza también al personal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, enviado a huertos y empacadoras de México para certificar que las cargas estén libres de plagas antes de cruzar la frontera.
Lo cual tiene en alerta a sus jefes en Washington. El amago constante de las bandas delictivas a la integridad física de los inspectores agrícolas en entidades como Michoacán. El gobierno estadounidense se ha visto obligado a pausar sus operaciones sanitarias, ante la obligación de proteger a sus ciudadanos que operan en el extranjero.
EL OPERATIVO
En respuesta, SEDENA y Guardia Nacional enviaron mil 500 elementos para blindar el llamado “cinturón aguacatero” de Michoacán, con una docena de cateos simultáneos y la detención de líderes criminales.
Entre ellos, ALFONSO FERNÁNDEZ MAGALLÓN, La Quiringua, del llamado Cartel de los Reyes, y CRISTIAN ACOSTA, el X1, ligado a los Caballeros Templarios. Acusados ambos (mire usted) de extorsión masiva.
Mención especial merece la caída de HERACLIO MARTÍNEZ, Tío Lako, líder histórico del grupo “Los Guerreros”, identificado como objetivo prioritario, aliado al fallecido líder del Cártel de Jalisco, NEMESIO OSEGUERA. Al menos nueve integrantes de dicho clan familiar cayeron junto con HERACLIO y fueron trasladados en helicópteros de SEDENA a la capital mexicana.
De hecho, cuando la llamarada se extiende por calles y carreteras, medios y redes suelen interpretarla como un indicador importante. Síntoma revelador de que algún personaje mayor fue abatido o capturado. Arden los cerros, señal de que están trabajando.
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