CONFIDENCIAL
ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA.
Se llegó la hora. Morena está a punto de abrir oficialmente la puerta para quienes quieren aparecer en las boletas del 2027. La convocatoria está anunciada para finales de agosto, aunque dentro del partido guinda corren versiones de que el “parto” podría adelantarse y ocurrir esta misma semana. Cierto o no, la criatura política ya viene en camino.
Y vaya que hay quienes tienen prisa porque nazca. En Tamaulipas, los que aspiran, suspiran o simplemente sueñan con una candidatura comenzaron desde hace semanas a meter el acelerador. Algunos lo hacen con cierto cuidado. Otros, de plano, ya perdieron cualquier pudor y aprovechan cuanto evento, reunión o ceremonia aparece para hacerse visibles. Lo importante, al parecer, es salir en la foto.
La reciente gira de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por Tamaulipas les cayó como anillo al dedo. Reynosa, Matamoros, Ciudad Victoria, Tampico, Madero y Altamira se convirtieron en pasarela de aspirantes. Todos querían acercarse a la mandataria. Unos pudieron saludarla. Otros apenas consiguieron aparecer varios metros atrás. Pero eso sí: la fotografía terminó puntualmente en las redes sociales.
El asunto es que una fotografía engaña mucho. Quien la mira puede pensar que existe cercanía, amistad o hasta acuerdos políticos donde solamente hubo un saludo de algunos segundos. En estos tiempos basta una imagen bien recortada y una frase cuidadosamente redactada para hacer creer que existe una relación privilegiada con Palacio Nacional. Lo cierto es que a muchos de quienes presumen cercanía, probablemente la Presidenta ni siquiera los identifica.
Ahí está el error de varios de los acelerados. Creen que acercarse a Sheinbaum durante una gira equivale a avanzar varios lugares en la carrera por una candidatura. Nada más alejado de la realidad. La mandataria podrá tener interés, y seguramente opinión, en la selección de quienes competirán por las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027. Pero pensar que tendrá tiempo para revisar candidato por candidato en cada municipio resulta absurdo.
En Tamaulipas estarán en disputa 43 presidencias municipales y 36 diputaciones locales, además de las diputaciones federales. Son demasiados nombres, demasiados intereses y demasiados pleitos como para imaginar a la Presidenta sentada revisando quién debe ser candidato en Güémez, Padilla, Mante, Matamoros o Ciudad Victoria. Tiene asuntos nacionales bastante más importantes sobre el escritorio.
Y uno de ellos, por cierto, es la reciente cancelación de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán. El episodio, por sí solo, ya representa un asunto incómodo para Morena y para el Gobierno federal. Más todavía porque inevitablemente alimenta especulaciones sobre hasta dónde pretende llegar Washington en sus acciones contra personajes vinculados al movimiento gobernante.
Por eso insisto en que Claudia Sheinbaum tiene demasiados problemas nacionales e internacionales como para andar preocupada por decidir quién será candidato a diputado por determinado distrito de Tamaulipas o quién encabezará una planilla municipal. Quienes creen que una fotografía a su lado les resolverá la candidatura están apostando demasiado a una imagen y demasiado poco a entender cómo funciona realmente la política local.
Porque el verdadero juego estará mucho más cerca. Las encuestas tendrán su peso, claro está, y las reglas nacionales también. Pero nadie debería engañarse pensando que en Tamaulipas las decisiones políticas se tomarán ignorando la opinión del grupo que gobierna el estado.
El problema es que varios aspirantes parecen no haberlo entendido. Se desviven por conseguir una fotografía con alguien de la dirigencia nacional, buscan padrinos en la Ciudad de México y hacen hasta lo imposible por aparecer cerca de Sheinbaum, mientras descuidan la relación política en casa. Dicho en palabras simples: algunos están tocando con desesperación una puerta que probablemente no será donde se resuelva su futuro.
Así que quienes andan presumiendo fotografías deberían guardarlas como recuerdo de la gira presidencial, pero no como boleto para el 2027. El “parto” de Morena puede adelantarse y seguramente provocará dolores a más de uno. Sobre todo a quienes descubran, demasiado tarde, que pasaron meses haciendo méritos con la persona equivocada y olvidaron algo elemental en política: primero hay que saber dónde está la puerta antes de ponerse a tocarla.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.