Columna: Conciencia Ciudadana
Por: Luis Armando González Isas

Tamaulipas vive días de contrastes. Mientras el estado recibe inversiones, inaugura infraestructura y fortalece proyectos educativos, también se prepara para un proceso electoral que pondrá a prueba la capacidad de los partidos para entender que la democracia no solamente consiste en ganar elecciones, sino en abrir verdaderamente los espacios de participación.

Tres acontecimientos recientes reflejan buena parte de esta realidad: la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, la conclusión del campamento infantil “Amor por la Ciencia 2026” de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y las nuevas reglas de paridad competitiva que deberán observar los partidos políticos en la elección de 2026-2027.

En el primer caso, la visita presidencial dejó obras y anuncios importantes. Hospitales en la zona sur, infraestructura hidráulica, vivienda y programas para jóvenes son acciones que deben reconocerse.

Particularmente para Ciudad Victoria, el tema del agua representa una oportunidad que no puede desperdiciarse. Después de años de problemas, la inversión relacionada con el acueducto Guadalupe Victoria debe traducirse finalmente en algo muy sencillo: agua en las casas de los victorenses.

Porque una obra pública no se evalúa por el tamaño de su anuncio ni por la fotografía del día de su inauguración. Se evalúa por su funcionamiento y por la calidad de vida que produce.

La visita presidencial también tuvo una cara distinta. En Tampico, una mujer confrontó a Claudia Sheinbaum para reclamarle por un supuesto despojo de un terreno. El episodio se volvió viral y generó una discusión que trascendió el reclamo particular.

Más allá de los improperios y de la forma en que se produjo la confrontación, quedó una pregunta que merece atención: ¿por qué un ciudadano siente que necesita esperar a la llegada de la presidenta de México para intentar ser escuchado?

La denuncia debe investigarse. Si tiene fundamento, que se haga justicia; si no lo tiene, que se aclare. En un Estado de derecho no podemos convertir una acusación en sentencia, pero tampoco debemos descalificar automáticamente a quien reclama.

La democracia necesita ciudadanos capaces de exigir, pero también autoridades capaces de escuchar.

Y mientras Tamaulipas discute obras, recursos y reclamos, hay otra noticia que quizá tenga menos impacto inmediato en redes sociales, pero que puede ser mucho más trascendente para el futuro: la ciencia que se está sembrando en nuestros niños.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas concluyó el Campamento Infantil “Amor por la Ciencia 2026”, con la participación de más de 550 niñas y niños y alrededor de 400 docentes, investigadores e investigadoras.

El proyecto recorrió las zonas norte, sur y centro del estado, acercando a los pequeños a la ciencia, la tecnología, la innovación, el medio ambiente y la metodología STEAM.

Y aquí hay una idea que vale la pena destacar:
El futuro de Tamaulipas también se construye en un laboratorio, en un aula y en la imaginación de un niño.

Hay un dato especialmente significativo: algunos jóvenes que años atrás participaron como niños en el campamento hoy regresan como colaboradores y guías de nuevas generaciones.

Eso significa que la semilla está dando frutos. Una universidad pública no solamente debe formar profesionistas. También tiene la responsabilidad de acercar el conocimiento a la sociedad y despertar vocaciones desde temprana edad.

Incluso este año se incorporaron talleres para madres y padres de familia, con temas de salud integral, prevención, nutrición y nuevas tecnologías. Eso es educación con sentido social.

Pero mientras se siembra ciencia para el futuro, también se está modificando el tablero político del presente.

El próximo proceso electoral de Tamaulipas traerá una nueva exigencia para los partidos: la paridad competitiva.

Ya no será suficiente postular el mismo número de mujeres y hombres. Los partidos deberán procurar que ambos tengan oportunidades reales de competir en municipios y distritos con niveles similares de competitividad.

La diferencia parece técnica, pero en realidad puede tener profundas consecuencias políticas. Durante mucho tiempo, la discusión estuvo centrada en cuántas mujeres aparecían en las boletas. Ahora la pregunta será otra:

¿En qué lugares las están postulando?
Porque no es lo mismo enviar a una mujer a competir en un municipio donde su partido tiene mínimas posibilidades de triunfo que colocarla en un territorio donde realmente existe una competencia electoral.

La paridad, por tanto, deja de ser solamente una cuestión numérica y comienza a convertirse en una cuestión de igualdad real de oportunidades.

Y aquí los partidos tendrán que demostrar qué tan comprometidos están con la igualdad cuando esta comienza a tocar espacios que todos consideran competitivos.

El reto será enorme.
Para el IETAM, significará vigilar que las reglas se cumplan con objetividad.
Para los partidos, significará modificar estrategias y probablemente enfrentar fuertes negociaciones internas.

Y para la ciudadanía, significará evaluar a las candidatas y candidatos por su preparación, trayectoria, honestidad y capacidad, no solamente por su género.

Porque la paridad no garantiza buenos gobiernos. Pero sí puede ayudar a construir una democracia donde las mujeres tengan verdaderas posibilidades de llegar a los espacios donde se toman las decisiones.

Y así, entre hospitales, acueductos, niños aprendiendo ciencia y nuevas reglas electorales, Tamaulipas se encuentra frente a una pregunta mucho más profunda:

¿Qué estado queremos construir?
Uno que solamente anuncie grandes inversiones o uno que sea capaz de convertirlas en resultados.

Uno que presuma obras o uno que las haga funcionar.
Uno que hable de educación o uno que despierte vocaciones científicas.
Uno que presuma paridad o uno que realmente permita a las mujeres competir por el poder.

Por ende con todo lo anterior escrito, el verdadero desarrollo no se mide por lo que se anuncia, sino por lo que permanece.

Los millones impresionan.
Las inauguraciones generan fotografías.
Los discursos producen titulares.

Pero el verdadero resultado está en el agua que llega a una familia, en el hospital que atiende dignamente a un paciente, en el niño que descubre su vocación y en la mujer que encuentra una oportunidad real para participar en política.

Ahí está el verdadero Tamaulipas.
Y ahí también estará nuestra responsabilidad como ciudadanos: observar, preguntar, exigir y evaluar.

Porque finalmente, los gobiernos pasan, los funcionarios cambian y las campañas terminan.

Por es todo y nos leemos en la próxima si el primerísimo nos lo permite.