Palabras libres
Por Edgar Joel Yépez Ibarra
La clave de la educación unida a los valores posee el poder transformador de cambiar vidas y tejer un futuro más humano. Un porvenir de verdadero progreso social y bienestar para todos, libre de corrupción, profundamente solidario y guiado por la justicia.
Es innegable que cada maestra y maestro, así como toda persona honesta, son pilares fundamentales en la transformación de nuestro país; sin embargo, esta renovación no podrá consolidarse sin el compromiso ético y la participación activa de las madres y los padres desde el santuario del hogar.
Es en la familia donde debemos sembrar la disciplina, el respeto, la honestidad, la solidaridad y, sobre todo, el amor y el respeto profundo por la vida de los demás.
En esa maravillosa amalgama de educación y valores reside la esencia, el sustento y la fuerza vital para comenzar a reencontrarnos con nuestra humanidad en el México de hoy.
Como padres de familia, tenemos en nuestras manos una oportunidad histórica para sanar como sociedad.
Hoy los gobiernos cuentan con potentes programas a favor de la educación, como becas, apoyo con útiles escolares y uniformes, pero hace falta el retorno y la enseñanza de los valores en cada hogar.
También mucho ha pesado el olvido de hacer uso de la televisión, radio y redes sociales para la difusión permanente de programas con calidad pedagógica, atractivos, que entren a cada hogar y que lleguen a cada niña, niño y joven por diferentes medios a sembrar valores y a fortalecer a las familias, la educación y la sociedad.