Por: Luis Enrique Arreola Vidal.
No con declaraciones, sino con números y mesas.
La sucesión en Tamaulipas no espera a los calendarios formales. Arrancó en silencio, como casi siempre ocurre en la política mexicana cuando los tiempos se acortan y los actores comienzan a medir fuerzas reales.
Emotegia, la firma de investigación y consultoría nacional dirigida por el consultor Francisco Cruz Vela, acaba de soltar una primera fotografía del tablero municipal.
Seiscientos casos efectivos por cada uno de los municipios estratégicos —Altamira, Ciudad Victoria, El Mante, Ciudad Madero, Matamoros, Nuevo Laredo, Reynosa y Tampico—, con cuotas de sexo y edad, ponderación sociodemográfica y un margen de error teórico de ±4 por ciento a nivel municipal.
El levantamiento se realizó entre el 3 y el 7 de agosto.
No es una ocurrencia. Es una medición que, como todas las encuestas, debe leerse como una fotografía del momento y no como una sentencia definitiva.
Los resultados tampoco son un simple ranking de aprobación.
Son un primer mapa de quién ha dado la cara y, sobre todo, de quién ha logrado permear en la sociedad más allá de los discursos.
Altamira lidera con 68.8 por ciento. Nuevo Laredo le sigue con 65.9. Reynosa se mantiene sólida en 65.0. La capital, Ciudad Victoria, aparece en un discreto 48 por ciento.
Tampico y Madero rondan los bajos cuarenta.
El Mante cierra la lista cerca del 40.
Los números dibujan una realidad incómoda: hay quienes han construido capital político desde el territorio y quienes todavía dependen de la inercia, de sus estructuras o de la cercanía con el poder estatal.
Pero la encuesta es apenas el disparo de salida.
Como bien se percibe en los círculos que sí leen el terreno, faltan muchas sorpresas.
Y entre ellas están las embestidas que pudiera traer el llamado Operativo Enjambre.
Esa estrategia federal, diseñada para investigar y desarticular posibles nexos entre autoridades y estructuras criminales, se ha convertido en un factor de incertidumbre para la política municipal del país.
En Tamaulipas han circulado versiones encontradas sobre investigaciones relacionadas con esa estrategia y sobre su eventual alcance entre autoridades municipales. Por eso, más que afirmar quién está dentro o fuera, conviene entender lo verdaderamente importante: la sombra existe.
Y cuando una investigación federal toca la política local, no pregunta por colores ni por lealtades previas.
Reordena.
En un estado donde la memoria de los operadores es larga, un movimiento de esa naturaleza puede convertir a algunos favoritos en figuras incómodas de la noche a la mañana.
Agosto, mientras tanto, se abre con todos mostrando músculo.
Es el mes de las demostraciones.
De las reuniones que no se anuncian como tales, de las comidas que se disfrazan de convivencias y de las fotografías que se filtran con precisión quirúrgica.
Este jueves 13 de agosto, los amigos del alcalde Lalo Gattás lo acompañarán.
Ahí se verá con claridad quiénes son sus aliados reales y cuánto peso conserva todavía su capacidad de convocatoria.
Gattás no es un improvisado.
Fue operador del PRI desde los años noventa. Conoce los grupos, las lealtades mudables, las rencillas antiguas y los favores que nunca se pagan del todo.
Esa memoria no se improvisa.
En un momento en que la política tamaulipeca se fragmenta entre quienes heredan estructuras y quienes intentan construirlas desde el territorio, esa experiencia se vuelve capital.
La comida de este jueves no será solamente un acto de amistad o lealtad.
Será una prueba de fuerza.
Si el entorno responde como se espera, Lalo se sienta de lleno en la mesa donde comienzan a discutirse los escenarios de 2028.
No necesariamente como candidato, sino como una pieza que sabe mover fichas y que entiende que en Tamaulipas el poder se construye tanto en las calles como en las sobremesas.
La sucesión no se decide en una sola encuesta ni en una sola reunión.
Se decide en la acumulación de pequeños gestos de poder real: quién puede convocar, quién puede proteger, quién puede resistir el golpe inesperado y quién sigue teniendo la capacidad de mirar a los ojos a los distintos grupos sin que le tiemblen las manos.
Emotegia acaba de abrir el telón.
El Operativo Enjambre puede bajárselo a cualquiera.
Y la mesa de Lalo Gattás, este jueves, será una de las primeras escenas donde se mida quién realmente tiene músculo… y quién solo lo simula.
Agosto apenas comienza.
Y en Tamaulipas, cuando la sucesión arranca de verdad, las sorpresas nunca llegan anunciadas.