-Ante la presión del gobierno yanqui, la 4T despliega sus operativos
-Las acciones se concentran en desmantelar los centros procesadores
-Ningún “pez gordo” ha sido detenido por fabricar drogas o huachicol
H. Matamoros, Tamaulipas.-En acciones similares al aseguramiento y desmantelamiento de narco laboratorios procesadores de drogas sintéticas, incluyendo el fentanilo, ahora los operativos policiales del gobierno federal se concentran en las mini refinerías etiquetadas como “centros procesadores de combustibles”.
Coincidentemente (o quizás no) las movilizaciones de las fuerzas federales se registran justo cuando el gobierno de los Estados Unidos reclama que México no está haciendo lo suficiente en el combate a los cárteles de la droga ni tampoco en lo que se refiere a cortar el suministro financiero que representa el robo del crudo y su industrialización en los “centros procesadores”.
Durante el sexenio anterior que presidió el tabasqueño ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, el entonces jefe del Ejecutivo federal juraba y perjuraba que en México no se procesaba ni se producía el fentanilo, droga consideraba como un arma de destrucción masiva por el gobierno del vecino país del norte.
Por lo tanto, resulta extraño e incongruente que en el segundo piso de la 4T que preside CLAUDIA SHEINBAUM PARDO la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana en coordinación con la Secretaría de Marina Armada de México, Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Fiscalía General de la República, anuncien con bombo y platillo la neutralización de ese tipo de centros procesadores de droga, como si se tratara de una “ofrenda” al Tío Sam.
Justamente, un operativo estatal coordinado por el gobierno del estado de Chihuahua con participación de agentes estadounidenses, ha colocado en esquinas opuestas a la gobernadora MARU CAMPOS y a la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM. El grado de la confrontación política prácticamente ha dejado en segundo plano el desmantelamiento de un narco laboratorio de grandes proporciones que operaba en un predio rural en aquella entidad federativa del norte.
Cabe señalar que los distintos operativos policiales en contra de los centros procesadores de drogas no han arrojado arrestos importantes de delincuentes ni tampoco de funcionarios que otorgaban la muy segura y necesaria protección para su operación.
Respecto al aseguramiento y neutralización de las mini refinerías pomposamente etiquetadas como “centros procesadores de combustibles”, los operativos de la 4T observan el mismo patrón en cuanto a la impunidad operativa y la detención de los delincuentes y sus respectivos protectores desde las esferas militares y policiales, hasta los escritorios de gobierno que avalan ese tipo de actividad ilícita.
Resulta inexplicable que una mini refinería-aunque de grandes dimensiones-localizada sobre la brecha El Berrendo en ciudad Reynosa, Tamaulipas, a escaso kilómetro y medio de un cuartel de la Guardia Nacional se haya montado sin problema alguno y, peor aún, que ninguna autoridad haya detectado el flujo de camiones-tanque para trasladar el crudo y combustible refinado, respectivamente.
En otro operativo realizado en San Luis Potosí, las fuerzas federales aseguraron dos centros procesadores de hidrocarburos que, posteriormente, el crimen organizado ofrecía en establecimientos irregulares ubicados en distintas carreteras federales que cruzan esa entidad federativa.
En Tizayuca, Hidalgo y en Cuautla, Morelos, la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Fiscalía General de la República, localizaron sendas refinerías que procesaban de manera ilícita hidrocarburos para su ilegal comercialización y financiamiento de la delincuencia organizada.
De acuerdo a la versión oficial, las acciones del gobierno federal en contra de los «centros de procesamiento de combustibles» derivaron de denuncias anónimas que alertaban sobre esa actividad ilícita.
Sin embargo, no pasa desapercibido la ausencia de detenciones importantes relacionadas con el procesamiento irregular de hidrocarburos, salvo el aseguramiento de equipo y enseres que muy seguramente aparecerán en otras latitudes de la geografía mexicana.
Reconózcase o no, lo cierto es que la “industrialización” de hidrocarburos registra un avance muy marcado desde 2018 a la fecha. La “ordeña” de los ductos de Petróleos Mexicanos es una actividad ilícita que por años han realizado distintos grupos del crimen organizado. Lo novedoso es que ya no se trata del simple robo de crudo, gasolina o diésel; ahora el carburante se refina en esos “centros procesadores de combustibles” y, obviamente, la utilidad es mucho mayor.
¿Cómo la ve?
DESDE EL BALCÓN:
I.-Desde cierta óptica, el “sospechosismo” envuelve lo mismo al desmantelamiento de narco laboratorios procesadores de drogas sintéticas, que al aseguramiento de mini refinerías que son etiquetadas por el gobierno de la Cuarta Transformación como “centros procesadores de combustibles”. Se da como un hecho que los operativos del gobierno mexicano están orientados a “quedar bien” con el país de las barras y las estrellas.
¿Será?
Y hasta la próxima.