El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Recientemente, el gobernador Américo Villarreal Anaya se molestó con algunos de sus colaboradores como pocas veces. Le incomoda la actitud de ciertos funcionarios de primera línea que dejaron de hacer el trabajo para el que fueron contratados y ahora andan con la necedad de pedir su bendición para buscar una posición política.
Hablando claro: ¿quiénes de los que están actualmente en el gabinete son morenistas o ciudadanos con la verdadera capacidad de gobernar?
Los recientes despidos que se presentaron en la administración estatal se originaron por diversas razones, pero son dos los motivos principales: uno fue la evidente incapacidad para desenvolverse en su área de responsabilidad; el segundo, quizá el más grave, es que fueron sorprendidos en pecados administrativos.
La Contraloría y la Fiscalía Anticorrupción tienen todos los elementos necesarios para abrir carpetas de investigación en su contra.
Es evidente que no estaban preparados para el puesto ni para tener tanto poder. Se subieron a un ladrillo donde terminaron mareados; llegó el momento en que ni la sustancia activa del dramamine provocaba efecto alguno.
De la noche a la mañana tuvieron en sus manos el poder para comprar autos de alta gama, terrenos, gasolineras, inversiones en gimnasios y hasta negocios en San Pedro Garza García, uno de los destinos favoritos de algunos funcionarios para invertir.
Salieron no por buenos, sino por malos. Sin embargo, una pregunta muy válida es si los que se quedaron, o los nuevos que llegaron, son realmente buenos o si tienen algunos de los valores que pregona la 4T en el país.
Algunos de los actuales secretarios estaban muy lejos de colaborar en el proyecto del expresidente Andrés Manuel López Obrador; la izquierda solo la conocían de nombre, sin ninguna expectativa real de participar en un gobierno o partido con ideas del socialismo o de un gobierno humanista e igualitario donde se pusiera primero a los pobres.
Ahora, varios de los actuales secretarios pidieron permiso para dejar el gabinete, olvidando el mensaje que dio el gobernador Américo Villarreal Anaya a todos sus colaboradores: que tendrían que dejar esta administración hasta el último día de su mandato.
Actualmente son varios los secretarios que ya empezaron a trabajar por la candidatura a una alcaldía, como es el caso de la secretaria de Desarrollo Económico, Ninfa Deándar Cantú, quien busca la alcaldía de Nuevo Laredo enfundada en las siglas de Morena.
Ella llegó al grado de que, después de haber pasado más de la mitad de la actual administración, apenas el mes pasado decidió pedir su afiliación a Morena, donde la presidenta de ese partido en Tamaulipas, Lupita Gómez, salió presurosa a atenderla y publicitar su llegada como si fuera un gran mérito.
¿Por qué se afilia después de varios años?, ¿esperan que los morenistas de Nuevo Laredo se hagan a un lado y la reconozcan de inmediato como la candidata?
Parece que en Ciudad Victoria le tienen fe, al grado de que hasta ordenaron una persecución política contra Yahleel Abdalá Carmona por un presunto peculado cuando pasó como titular por la Secretaría de Bienestar Social en la administración de Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
Yahleel le ganaría con la mano en la cintura a Ninfa, por lo que deben pensar en un nuevo plan para este municipio y dejar de culpar a otros actores de su nulo crecimiento popular.
Mas no es el único caso; hay otros personajes que voltean a ver nuevas posiciones, como otras alcaldías, sin tener tampoco la preparación ni contar con los requisitos mínimos que exige la propia líder de Morena en el país, Ariadna Montiel, quien espera candidatos inmaculados.
Son claras las manchas en la piel del tigre y del jaguar; lograron mimetizarse en medio de la corrupción y la ineptitud.
A principios de semana, el gobernador sostuvo una reunión de gabinete donde les recordó la importancia de la lealtad y el acompañamiento institucional:
“Antes de pensar en otra posición, deben entender la importancia de ser parte del gobierno de Tamaulipas”.
Américo parece fastidiado de la ambición de algunos de sus colaboradores que se convirtieron en morenistas de última hora.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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