Por José Gregorio Aguilar
Viernes 07 de Agosto del 2026
El municipio de Matamoros se prepara para arrancar el ciclo escolar 2026-2027 con un déficit de maestros frente a grupo. La supervisora escolar Amparo Briseño Gallegos advirtió que “seguramente vamos a comenzar el próximo ciclo escolar con faltante de maestros, ¿por qué?, porque a la fecha el departamento de planeación de la Secretaría de Educación no resuelve esta problemática”.
La situación no es nueva: desde octubre de 2025 más de dos mil alumnos en esa ciudad fronteriza estuvieron sin docente, lo que generó protestas y cierres de escuelas por parte de padres de familia inconformes. “Enfrentando un rezago académico fuerte desde preescolar hasta secundaria”, denunciaron supervisores en redes sociales.
Oliverio Cante Ramírez, maestro de Matamoros, explicó que el déficit se originó por jubilaciones, permisos prejubilatorios y procesos de promoción vertical realizados a través de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM), lo que dejó múltiples vacantes sin cubrir. “Tan solo en la Zona Escolar número 18 me faltan dos maestros, uno en la Primaria Lauro Villar y otro más en la Primaria Plutarco Elías Calles”, señaló.
La supervisora Marilú Hernández Jiménez confirmó que en la Zona Escolar 212 faltan tres maestros, mientras que en la supervisión número 145 carecen de un docente y hasta de personal de intendencia. “Pensábamos que con la llegada de este nuevo programa federal, denominado Usicamm, la entrega de nombramientos y horas adicionales sería más rápido, pero no, ahora estamos peor”, coincidieron los supervisores.
El principal obstáculo es la lentitud administrativa para validar nuevas plazas y emitir nombramientos, lo que retrasa la llegada de profesores a las aulas aun cuando existen listas de prelación con candidatos disponibles. Directivos y personal administrativo han intentado cubrir la ausencia, pero reconocen que no cuentan con la formación ni la disponibilidad para sustituir formalmente a un maestro frente a grupo.
Más allá de la coyuntura, persiste la pregunta incómoda: ¿por qué no se ha podido desaparecer la USICAMM, señalada por maestros, líderes sindicales y especialistas en educación como un mecanismo que no mejora la entrega o asignación de plazas y que, al contrario, ha sido acusada de servir para hacer negocios con las mismas.