La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

La historia de Dafne es un guion robado a Agatha Christie con renglones de trozos de apuntes clínicos de Sigmund Freud. Terror, suspenso y diversas patologías mentales, chispean la tragedia de su familia y su corta y sufrida existencia.
Lo penoso del hecho, es que todos son responsables y al mismo tiempo víctimas de sus desvaríos y sus irresponsabilidades.
Si uno lo ve, con la mirada de la ecuanimidad, no es posible encontrar inocentes. Y vaya es durísimo, señalarlo por el contexto tan lacerante y espinoso en que creció la niña; y por su entorno en donde los familiares le construyeron su penoso destino.
El material gráfico de Dafne, a sus trece años -y de menos edad- refleja una realidad aterradora y una conducta cuestionable de la madre: intentó acelerar el desarrollo físico de su hija, presentándola como una reina de belleza que sólo está permitido a los adultos.
Es decir: saltándose las etapas más formadoras de su niñez, la involucró en un mundo de adultos para el cual su mentalidad no estaba preparada, ni programada.
Si en educación la estimulación temprana se considera que a los niños los vuelve ansiosos -amén de otras disfunciones- imaginemos las lesiones psicológicas que pueden derivar el acelerar las etapas normales de la niñez…
Su padre, también la llevó a la adultez, por la vía más abominable: la violación sexual.
La madre, reconoció esa agresión a su hija por parte de su pareja. Incluso informó que el proceso penal, sigue abierto, inconcluso.
Es más: anunció que Dafne recibía apoyo profesional para enfrentarlo en las instancias judiciales a su progenitor en donde exigirían justicia por el ataque.
¡Pero lo recomendó para que la representara ante el fiscal que lleva el caso de la niña!
¡En ese entorno, la abogada que llevaba el asunto era la pareja del padre con la obligada anuencia de la madre!
Es donde afloran los cuestionamientos del equilibrio emocional de la madre, que de pronto se volvió una diva de las redes sociales y es imagen mundial de la defensa de los derechos de los niños.
Ya hasta anunció que incursionará en cine.
La cadena productora Netflix, hará una serie del martirio de Dafne con ella de protagonista. El dolor transformado en espectáculo -y negocio- y no en un evento de justicia.
¿Es válido lo que está haciendo la atribulada madre?
Para muchos sí; para otros: no.
La sociedad que juzgue.
Lo importante, es ofrecer el contexto que rodea los hechos
Sólo así, podremos ponderar las responsabilidades de cada uno en el fenómeno social que se ha delineado con la reprobable actitud del personal de la academia Doenitz, las autoridades judiciales y la familia de la niña 4sesinada.
De otra forma, finalmente, la única víctima será la atormentada Dafne.