Enrique Jonguitud
Ciudad Victoria, 3 agosto.- Los productores de algodón de Tamaulipas enfrentan una creciente presión económica debido al desplome de los precios, la sequía prolongada y los costos de producción, factores que han reducido la rentabilidad de uno de los cultivos que mantienen presencia en la frontera estatal.
Desde 2024, el precio del algodón en medio rural disminuyó 19.8 por ciento, lo que redujo los ingresos de los agricultores y complicó la recuperación de las inversiones necesarias para mantener las parcelas, en momentos en que las condiciones del mercado internacional tampoco favorecen a los productores.
La producción tamaulipeca cayó 7.5 por ciento durante 2025, al ubicarse en 11 mil 835 toneladas, volumen que permitió al estado colocarse en el quinto lugar nacional, aunque el descenso refleja las dificultades que enfrenta el sector algodonero en la entidad.
El panorama se complica por la sequía prolongada y los precios internacionales del algodón, que se ubican alrededor de 63 a 72 centavos de dólar por libra. La combinación de menores cotizaciones y dificultades para disponer de agua ha reducido todavía más los márgenes de ganancia de los productores fronterizos.
Producir una hectárea representa un gasto de entre 900 y 950 dólares, equivalentes aproximadamente a entre 16 mil y 17 mil pesos. Para recuperar esos costos, los agricultores requieren cosechar entre 2 mil 100 y 2 mil 200 kilogramos de algodón en rama por hectárea, elevando la exigencia productiva en un escenario adverso.
Río Bravo concentra la mayor superficie sembrada y producción de algodón en Tamaulipas, seguido por Valle Hermoso en volumen de cosecha. Matamoros aporta una parte menor de la fibra, mientras Reynosa y San Fernando participan con superficies reducidas, de acuerdo con el Panorama Agrícola 2025 de la Secretaría de Desarrollo Rural.
El comportamiento del cultivo también tiene relevancia para la economía fronteriza, debido a que la actividad agrícola convive con la industria maquiladora, principalmente en Matamoros y Reynosa, además de una cadena vinculada con la transformación y comercialización de productos textiles. Durante 2025, la producción nacional de algodón alcanzó alrededor de 504 mil toneladas.
Ante las pérdidas, los agricultores recurren a la comercialización de la semilla de algodón, utilizada principalmente como alimento para ganado lechero, con un valor cercano a 8 mil pesos por tonelada. Sin embargo, este ingreso complementario no logra compensar totalmente la caída en el precio de la fibra, dejando al sector tamaulipeco ante el reto de recuperar rentabilidad y sostener su actividad en la frontera.