- Durante la presentación de Balas con remitente en Ciudad Madero, el investigador Fernando Coca Meneses sostuvo que el flujo ilegal de armas desde Estados Unidos alimenta la violencia de los cárteles y favorece el tráfico de fentanilo, por lo que llamó a una estrategia binacional para contener ambos fenómenos.
Por Agustín Peña Cruz
Ciudad Madero, Tamps.- La crisis de violencia que enfrenta México no puede entenderse sin el flujo constante de armas provenientes de Estados Unidos. Esa es la premisa central de “Balas con remitente», la investigación del escritor y analista Fernando Coca Meneses, quien presentó su obra en Ciudad Madero con un mensaje que trasciende la literatura y se instala en el debate sobre seguridad pública, política exterior y crimen organizado.
El autor afirmó que el libro busca «desnudar el sistema que permite el tráfico de armas de Estados Unidos a México» y explicar cómo ese mercado ilegal ha contribuido a una espiral de violencia que, según expuso, ha dejado alrededor de 350 mil personas muertas en los últimos 20 años.
«No solo hay violencia en México, sino que este tráfico de armas también permite el tráfico de fentanilo hacia las calles de Estados Unidos. Es un efecto que está causando daños en las dos naciones y creemos que tenemos ya que parar ese tráfico de armas», señaló.
Para Coca Meneses, el problema no puede abordarse únicamente desde la óptica mexicana. Argumentó que la disponibilidad de armamento de alto poder fortalece la capacidad operativa de los cárteles, mientras que las ganancias derivadas del narcotráfico continúan alimentando un circuito criminal que perjudica a ambos países.
Por tal motivo, consideró relevante el reciente anuncio realizado por autoridades estadounidenses sobre acciones dirigidas contra personas y organizaciones presuntamente vinculadas al tráfico ilegal de armas. A su juicio, una ofensiva efectiva contra esas redes tendría consecuencias directas en la reducción de la violencia en México y también en la crisis de salud pública que enfrenta Estados Unidos por el consumo de opioides sintéticos.
«Si eso lo logramos, comenzaremos a ver la pacificación de México en muchas comunidades del país y también una disminución brutal de las sobredosis que están causando 110 mil muertes al año en Estados Unidos», sostuvo.
El investigador dedicó un apartado importante de la entrevista a cuestionar la estrategia estadounidense conocida como “Rápido y Furioso», diseñada para rastrear el destino de armas adquiridas por intermediarios que posteriormente abastecían a organizaciones criminales mexicanas.
«Fue una de las operaciones más estúpidas que pudo haber utilizado el gobierno de Estados Unidos», afirmó. Recordó que el objetivo consistía en seguir el recorrido del armamento hasta los grupos criminales, pero las armas terminaron fuera del control de las autoridades.
«¿Cuándo las volvieron a ver? Cuando un funcionario de un consulado de Estados Unidos en México cayó muerto a consecuencia de esas armas», expresó al ejemplificar, desde su perspectiva, las consecuencias de una estrategia fallida.
Coca Meneses sostuvo que ese episodio evidenció desde hace años la magnitud del comercio ilegal de armas, aunque, dijo, no se actuó con la contundencia necesaria para detenerlo. También recordó la demanda promovida por el Gobierno de México contra fabricantes y distribuidores de armas en Estados Unidos durante la gestión de Marcelo Ebrard como canciller.
Sin embargo, lamentó que los tribunales estadounidenses concluyeran que no existían elementos suficientes para acreditar una relación jurídica entre la fabricación de armas y los hechos violentos registrados en México.
«Si no contienes uno, no paras el otro», resumió al referirse a la conexión entre el tráfico de armamento y el flujo de fentanilo.
La presentación en Ciudad Madero tuvo un significado particular dentro de la gira nacional del autor. Tamaulipas se convirtió en la entidad número 19 visitada y el primer punto del estado donde se expone la investigación, una decisión que, explicó, responde al papel histórico de la región en la transformación de las capacidades armadas del crimen organizado.
«Es uno de los estados con un historial donde podemos iniciar el punto de arranque de la violencia con armas de uso militar», afirmó. Recordó que fue en esta zona donde grupos criminales comenzaron a incorporar exintegrantes de fuerzas especiales del Ejército mexicano, lo que modificó las tácticas de combate y elevó el poder de fuego de las organizaciones delictivas.
Según explicó, el libro documenta las 11 rutas de tráfico de armas reconocidas por autoridades estadounidenses y mexicanas, además de reconstruir la evolución del fenómeno con base en investigaciones y registros oficiales.
Más allá de la denuncia, Balas con remitente plantea que la solución requiere una estrategia compartida entre México y Estados Unidos. Para Coca Meneses, reducir el ingreso de armamento ilegal es una condición indispensable para disminuir la violencia, debilitar a los cárteles y atacar simultáneamente la cadena que sostiene el tráfico de fentanilo en América del Norte.