Francisco Medina Guerrero
CIUDAD VICTORIA.- Por la presencia del gusano barrenador y la saturación del mercado interno, los productores de ganado reportan pérdidas de hasta 4 mil pesos por becerro; denuncian además nuevos cobros por certificaciones.
Ángel Lara, productor ganadero de la región, señaló que a pesar de que desde mediados del 2024 la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas solicitó al Gobierno Federal el cierre de la frontera sur para contener la plaga, la medida no se aplicó con rigor. «Ya está aquí, y ahora nos toca a los productores combatirla para intentar erradicarla», afirmó.
La lucha contra el gusano barrenador ha golpeado directamente el bolsillo de los productores. Lara detalló que insumos básicos como el medicamento Exol pasaron de costar 5 mil pesos el litro a 9 mil pesos en tan solo seis meses. A esto se suma el costo de otros productos como el Neazum y el incremento en las horas de trabajo para la inspección y curación manual de las heridas, especialmente en los ombligos de los becerros recién nacidos, que son los más propensos al ataque de la larva.
El daño económico más grave se da con la retención del ganado en corrales locales ante la imposibilidad de exportar a los Estados Unidos. Esta saturación, alimentada también por la entrada de ganado proveniente del sur del continente, ha forzado una baja drástica en las subastas.
«Veníamos de un precio de 120 pesos por kilo de becerro; hoy el promedio es de 85 pesos», lamentó el productor. Según sus cálculos, esta diferencia representa una merma de entre 2 mil 500 y 4 mil pesos por animal. «No es que el becerro esté afectado por el gusano, es que no hay salida comercial hacia el exterior y los acopiadores, ante la excesiva oferta, nos compran más barato».
Lara también expresó la inconformidad del sector ante una nueva cuota implementada por la Secretaría de Desarrollo Rural del Estado. En las verificaciones móviles se están cobrando 60 pesos por animal para certificar que están tratados contra el gusano barrenador.
Para los productores, este cobro resulta contradictorio, considerando que en abril pasado el Gobierno del Estado anunció una inversión de 15 millones de pesos destinados precisamente a la sanidad animal. «Creemos que este tipo de cobro no debería recaer en el productor; ya estamos bastante castigados económicamente como para sumar gastos que no estaban contemplados», subrayó.