Crónicas del Descaro:

Por José Gregorio Aguilar

Julio 22 del 2026

La muerte de Dafne en un campamento militarizado de ciudad Madero no solo destapó negligencias, también puso a prueba la capacidad de reacción de quienes dicen legislar para proteger. Hoy, los diputados locales impulsan la llamada #Ley Dafne, con la promesa de prohibir novatadas y castigos físicos. Pero la pregunta es inevitable: ¿de verdad necesitaban que una niña muriera para descubrir que los menores merecen seguridad?

La muerte de la menor  en un campamento militarizado no solo destapó negligencias, también puso a prueba la capacidad de reacción de quienes dicen legislar para proteger.

Hoy, los diputados locales impulsan la llamada #Ley Dafne, con la promesa de prohibir novatadas y castigos físicos. Pero la pregunta es inevitable: ¿de verdad necesitaban que una niña muriera para descubrir que los menores merecen seguridad?

El oportunismo político es evidente. Los mismos que callaron durante años sobre academias militarizadas ahora se presentan como salvadores, buscando titulares y aplausos.

La productividad legislativa se mide en prevención, no en reacción. Y aquí lo que vemos es un Congreso que solo se mueve cuando la tragedia se convierte en trending topic.

Si no hubiera pasado lo de Dafne, nadie estaría hablando de protocolos, de supervisión ni de sanciones. Los campamentos seguirían operando en silencio, con prácticas que hoy se denuncian como abusivas.

La iniciativa puede sonar loable, pero detrás late la vieja costumbre: legislar para la foto, no para el cambio. Una ley que nace del dolor debería ser garantía de justicia, no moneda de aplauso.

La sociedad exige más que discursos. Exige vigilancia real, sanciones efectivas y un sistema que no espere a que otra tragedia sacuda conciencias.

Porque Dafne no debería ser recordada como el nombre de una ley improvisada, sino como el símbolo de un Estado que falló en protegerla. Y los diputados, en lugar de buscar aplausos, deberían asumir que su silencio previo también los hace responsables