Por La Libre

Por Edelmira Cerecedo Garcìa.

Hay cafés que unen, otros que generan acuerdos y algunos que terminan exhibiendo lo que durante mucho tiempo se quiso mantener en silencio.

El reciente encuentro encabezado por el tesorero municipal de El Mante, Rigoberto Rodríguez Rangel, dejó más preguntas que respuestas. No fue un rumor ni un comentario de pasillo; fue una reunión que evidenció un acercamiento directo con un sector de la prensa, reavivando el debate sobre la relación entre el poder público y los medios de comunicación.

Cuando un funcionario encargado de las finanzas públicas asume un papel que no le corresponde en materia de comunicación política, el mensaje es preocupante. La administración municipal debería garantizar una relación institucional, transparente y equitativa con los medios, no generar la percepción de que existen periodistas privilegiados y otros relegados.

Si después de dos meses aparece el llamado «apoyito», el problema no es únicamente el recurso entregado, sino la imagen que proyecta el gobierno. La comunicación social no puede convertirse en una estrategia de premios y castigos ni en un mecanismo para construir silencios.

Lo más delicado es la evidente ausencia de una política seria de comunicación. Alguien está tomando decisiones sin medir el costo político que representan, y esas decisiones terminan debilitando la credibilidad del propio gobierno.

La libertad de prensa no se compra con un café ni con un apoyo económico. Se fortalece con información abierta, respeto al trabajo periodístico y un trato igualitario para todos los medios.

Porque cuando el dinero se sienta a la mesa con la información, quien termina pagando la cuenta es la confianza de la ciudadanía….y no es que la comunicación no tenga un costo, sino que es como la intimidad , no se puede hacer en lugares públicos…..ojo Se lo dejo de tarea .

Cuando la universidad resuelve problemas reales.

La ciencia tiene verdadero sentido cuando deja los laboratorios y transforma la vida de las personas. El proyecto desarrollado por estudiantes de la UAM Mante es prueba de ello: convertir al pez diablo, una de las plagas más dañinas para los cuerpos de agua de la región, en alimento para ganado y gatos es una idea que une innovación, sustentabilidad y beneficio económico.

Este tipo de investigaciones demuestran que la Universidad Autónoma de Tamaulipas, bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, está formando profesionistas capaces de responder a los retos de su entorno con soluciones reales.

Más que un reconocimiento en una feria científica, este proyecto representa una oportunidad para apoyar a los pescadores, aprovechar una especie invasora y generar alternativas productivas para el campo tamaulipeco. Así es como la educación superior debe impactar a la sociedad.

¿Verde… pero no en El Mante?

En política no basta con portar el color de un partido; también hay que generar cercanía, liderazgo y convocatoria. Y esa es precisamente la impresión que dejó la reciente visita de Maki Ortiz a El Mante: una figura que, al menos en apariencia, no logró conectar con la militancia ni despertar el entusiasmo que esperaba.
Mientras en otros municipios el Partido Verde busca fortalecer su presencia con estructuras activas y liderazgos visibles, en El Mante la visita pasó prácticamente desapercibida. La falta de respaldo y de movilización dejó la sensación de que el proyecto político que representa Maki Ortiz no termina de echar raíces en esta región.
En política, las ausencias también hablan. Cuando una visita genera poco eco, la lectura inevitable es que falta trabajo de territorio, diálogo con la base y una estrategia que realmente convenza a la militancia y a los ciudadanos.

El Mante tiene su propia dinámica política y no siempre responde a figuras externas. Aquí el respaldo se gana caminando las colonias, escuchando a la gente y construyendo confianza, no únicamente con una agenda de visitas.

Si el Partido Verde aspira a consolidarse en este municipio, tendrá que entender que no todos los liderazgos pesan igual en todas las regiones. La política no se impone desde fuera; se construye desde abajo.

Al final, más que una visita memorable, quedó la impresión de una oportunidad desaprovechada. Y en política, cuando la presencia no se siente, el mensaje suele ser más fuerte que cualquier discurso.