Columna Rosa, solo para Mujeres.
Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.
Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) identifica al sur de Tamaulipas como la región con mayor potencial de desarrollo del estado, resaltando al complejo petroquímico de Altamira como plataforma básica de competitividad y diversificación productiva.
El análisis de la CEPAL señala que el corredor industrial del sur concentra cerca del 40% del Producto Interno Bruto estatal, genera más de 50 mil empleos y exporta a más de 60 países, consolidándose como el ecosistema más sólido de Tamaulipas; sin embargo, el organismo advierte que ese liderazgo no basta, el verdadero desafío es convertir la fortaleza petroquímica en un motor que desarrolle nuevas cadenas de valor, integre a las micro, pequeñas y medianas empresas e impulse la innovación como eje permanente del desarrollo productivo.
En este sentido, la iniciativa de Articulación Productiva Territorial (IAPT) busca organizar a empresas y proveedores para conformar un clúster químico-petroquímico que haga a las compañías más competitivas, reduzca costos y fortalezca las cadenas de valor.
El alcalde de Altamira, Dr. Armando Martínez Manríquez, ha tenido un papel protagónico en este proceso.
Participó activamente en el Foro “Tamaulipas 2030: Alianzas para un desarrollo productivo, inclusivo y sostenible”, organizado por la CEPAL, y destacó la importancia de esta estrategia para fortalecer el desarrollo económico y la competitividad industrial de la región.
Martínez Manríquez reconoció que, gracias al impulso del gobierno federal y al liderazgo del gobernador Américo Villarreal Anaya, Altamira se ha consolidado como Polo de Desarrollo para el Bienestar, reafirmando su papel como motor industrial y energético de Tamaulipas.
Todo esto ayudará a la economía y reputación del estado y del municipio al atraer inversiones, generar empleos bien remunerados, incrementar la participación de empresas locales en la cadena de valor y posicionar a Altamira como un referente nacional de desarrollo industrial sostenible.
Más allá de cifras y plantas, el potencial del sur de Tamaulipas es, ante todo, una promesa de dignidad: que cada hogar tenga oportunidad, que cada joven encuentre futuro en su tierra y que Altamira sea sinónimo de progreso compartido, donde la industria sirva a la persona y no al revés.