Golpe a golpe
Por Juan Sánchez Mendoza
Tras concluir el mundial futbolístico, México regresa a su triste realidad.
En el escenario aparecen al menos tres desafíos críticos para la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo:
1) La crisis de inseguridad y violencia, provocada por el crimen organizado;
2) Una economía al borde del estancamiento, con una inflación por encima del cuatro por ciento; y
3) Las tensiones comerciales y de seguridad con Estados Unidos.
En el primer caso, la violencia y la presencia de cárteles en regiones como el noroeste (principalmente en Sinaloa) y el occidente (destacando Jalisco) continúan generando zozobra, mientras que el país acumula cifras críticas de personas desaparecidas.
Respecto a lo económico, el crecimiento luce ‘enfriado’ considerablemente. Y junto a la inflación limita el margen de maniobra financiera para impulsar nuevos megaproyectos o mantener los niveles de bienestar social, sin que haya ajustes fiscales importantes
Con relación al tercer punto, el gobierno (federal) debe lidiar con presiones arancelarias y las exigencias yanquis en materia de la seguridad fronteriza, el comercio y la justicia, lo que pone a prueba la Soberanía y la diplomacia.
También, enfrenta carencias en el sector salud –desabasto de medicinas y equipo, además de médicos especialistas–, en perjuicio de la población.
Hay analistas que consideran como fallas fundamentales del gobierno:
a) La continuidad de estrategias fallidas de seguridad;
b) El debilitamiento de los contrapesos democráticos;
c) Una excesiva subordinación a la agenda política de morena; y
d) La falta de eficacia en los servicios públicos clave (salud y educación).
Otra área harto delicada, es el asunto de los desaparecidos, que tiene que ver con los derechos humanos, pues la postura presidencial al respecto ha sido defensiva frente a organismos internacionales, por (ella) rechazar los informes del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, lo que sectores civiles interpretan como falta de apertura para resolver la crisis.
Un error que cotidianamente comete Sheinbaum Pardo, es confrontarse de manera directa con los medios de comunicación masiva, cuando preguntan sobre grupos criminales, pues (ella) reacciona dándoles un protagonismo a los políticos bandidos innecesario, debilitando su investidura presidencial.
Y lo peor del caso, es que Sheinbaum prioriza su actuar, como militante de un movimiento, en lugar de hacerlo como una estadista.
Repite y repite que los culpables del atraso nacional fueron los mandatarios del ‘Prian’ –como Andrés Manuel López Obrador calificó a sus antecesores para desacreditarlos ante el pueblo–, e, incluso, ya hasta habla con pausas en sus aburridas conferencias mañaneras.
En el 2000, hace 26 largos años, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue echado de la Presidencia de la República, tras ostentar el poder a lo largo de 71 años ininterrumpidamente, hasta que fue derrotado porque la sociedad estaba harta, aunque retornó a la presidencia en el 2012, pero en 2018 sucumbió nuevamente.
El Partido Acción Nacional (PAN) ostentó el poder (omnímodo) presidencial durante doce años –del 2000 al 2012–, con más errores que aciertos.
Sin embargo, Claudia insiste en referirse a ellos como culpables de la crisis nacional, como justificante a su anodina actuación.
En cuanto al PRI, Claudia olvida que:
+ En materia de salud (allá en 1943), el entonces presidente Manuel Ávila Camacho (militante del PRI) decretó crear el Instituto Mexicano del Seguro Social) (IMSS), para garantizar el derecho a la salud de los trabajadores.
+ Que el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) fue fundado en 1959 durante el gobierno de Adolfo López Mateos (también priista) para brindar seguridad social y servicios a los servidores públicos.
+ Que el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT) fue creado en 1972 por el entonces presidente (priista) Luis Echeverría Álvarez para otorgar créditos de vivienda a los trabajadores;
+ Que Petróleos Mexicanos (Pemex) fue fundada el 7 de junio de 1938 por el presidente priista Lázaro Cárdenas del Río;
+ Que el mismo mandatario, el 14 de agosto de 1937, fundó la Comisión Federal de Electricidad (CFE); y
+ Que un años antes (1 de enero de 1936), también construyó el Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Además, durante la gestión de José López Portillo, el 28 de diciembre de 1977, se decretó el derecho a que los partidos minoritarios tuvieran voz y voto en el Congreso de la Unión, con representantes propios.
Obviamente soslaya reconocerlo, pues su narrativa la ocupa en repetir la perorata lópezobradorista de echarle la culpa de todo lo malo al PRI y al PAN, cuando estamos viendo que la corrupción en los últimos ocho años ha superado en mucho la ejercida por funcionarios públicos y políticos de corte morenista.
Abonando a la educación
La educación es un tema que mucho le interesa a la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal. Y lo ha demostrado a lo largo de su administración al procurar que los accesos a las escuelas estén en buenas condiciones, con apoyos a los alumnos y en materia de infraestructura.
Pero su abono a la educación va más allá, como lo constata la apertura de la nueva primaria en el ejido ‘El Progreso, que, por cierto, tiene un peso político que trasciende la inauguración de un plantel
La obra refleja un proceso integral encabezado por la munícipe, quien impulsó el proyecto desde su construcción y equipamiento hasta la gestión ante el Gobierno del Estado para obtener la Clave de Centro de Trabajo que permitirá su operación.
Esta gestión concluirá con el inicio de clases del ciclo escolar 2026-27, consolidando una política pública completa. No solamente una obra de infraestructura.
El hecho adquiere una dimensión estatal porque se trata de la primera escuela primaria a la que la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya otorga un registro oficial.
Además, Nuevo Laredo se convierte en el primer municipio de Tamaulipas que entrega al Estado un plantel totalmente construido y equipado para su incorporación al Sistema Educativo Nacional.
Con esto, Carmen Lilia marca un precedente que refleja la capacidad de su administración para asumir un papel que tradicionalmente corresponde a otros órdenes de gobierno.
En términos políticos, este caso fortalece la narrativa de coordinación efectiva entre estado y municipio, pero también posiciona a Carmen Lilia como una alcaldesa que acompaña los proyectos hasta su conclusión. No solamente gestionó recursos para construir una escuela, sino que dio seguimiento a cada etapa para garantizar que las niñas y niños cuenten con un espacio donde estudiar.
El resultado es una obra que deja de ser un edificio para convertirse en una nueva oportunidad educativa para las futuras generaciones de Nuevo Laredo.
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