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Enrique Jonguitud
Ciudad Victoria, 19 de julio.– Tamaulipas comenzó a reforzar su estrategia de adaptación al cambio climático ante los pronósticos que anticipan huracanes de mayor intensidad en el Golfo de México, así como alteraciones en los patrones de lluvia y el aumento del nivel del mar, escenarios que incrementarán los riesgos para las comunidades costeras en los próximos años.
Como parte de esa preparación, representantes del Estado participaron en el Taller ADAPTAMX Región Golfo de México, donde autoridades, especialistas y organismos nacionales e internacionales analizaron los principales riesgos climáticos que enfrentarán las entidades del litoral y evaluaron medidas para reducir su impacto.
«Para avanzar en soluciones adaptadas a las condiciones de la región, Tamaulipas participó en el Taller ADAPTAMX Región Golfo de México donde se analizaron los principales riesgos climáticos de las zonas costeras y montañosas”, informó la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma).
Durante el encuentro, funcionarios de Tamaulipas trabajaron de manera conjunta con representantes de Veracruz y Tabasco para intercambiar experiencias, fortalecer capacidades institucionales y construir estrategias de adaptación frente a los efectos del calentamiento global.
«El encuentro reunió a autoridades de Tamaulipas, Veracruz y Tabasco, así como a especialistas y organismos nacionales e internacionales, con el propósito de intercambiar conocimientos, fortalecer capacidades y definir medidas viables de adaptación.»
Las propuestas generadas durante el taller formarán parte de la primera Política Nacional de Adaptación al Cambio Climático, un instrumento que establecerá acciones para disminuir la vulnerabilidad de las regiones con mayor exposición a fenómenos meteorológicos extremos y otros efectos derivados del cambio climático.
Para Tamaulipas, la participación en este proceso busca anticipar los impactos ambientales previstos para los próximos años mediante acciones de prevención, planeación y fortalecimiento de la capacidad de respuesta ante emergencias ocasionadas por ciclones tropicales.
Con estas medidas, el Estado pretende fortalecer la resiliencia de las zonas costeras y reducir los riesgos para la población frente a un escenario climático que prevé huracanes más intensos, mayores variaciones en las precipitaciones y un incremento gradual del nivel del mar.