EN PERSPECTIVA
Por Omar Orlando Guajardo López
— Ernesto Ruffo Appel: la narrativa del huachicol fiscal terminó alcanzando a uno de sus principales acusadores.
— Te lo digo, oposición, para que me escuchen el PT, el Partido Verde y también Morena.
— Si la operación fue binacional, Estados Unidos debe presentar sus propios detenidos.
— Claudia Sheinbaum señaló hacia un lado y golpeó por otro: ¿sigues tú, Cabeza de Vaca?
La detención de Ernesto Ruffo Appel tiene un peso que rebasa la carpeta penal. Se trata del primer gobernador de oposición en la historia política contemporánea de México, figura histórica del Partido Acción Nacional, exsenador, exdiputado federal y actual integrante del Consejo Consultivo Ciudadano de Somos México.
Ruffo fue capturado por su probable participación en delitos relacionados con delincuencia organizada y contrabando de combustible. La investigación está vinculada con Ingemar, empresa de la que reconoció ser accionista, y con el decomiso de más de 15 millones de litros de gasolina y diésel transportados en 129 carrotanques ferroviarios.
Deberá enfrentar un proceso en el que se respete su presunción de inocencia. Sin embargo, esa condición jurídica no cancela el efecto político de su captura: una orden de aprehensión contra un personaje de esta dimensión no habla solamente con el acusado.
También manda mensajes.
EL PRIMER MENSAJE: LA OPOSICIÓN PERDIÓ EL CONTROL DE LA NARRATIVA
Durante meses, la oposición mexicana repitió las mismas palabras: narcogobierno, narcopresidenta, narcogobernadores, huachicol fiscal. Cada investigación estadounidense, cada señalamiento contra un mandatario de Morena y cada episodio de tensión bilateral fue presentado como prueba definitiva de que el Estado mexicano estaba subordinado al crimen organizado.
La presión aumentó después de la difusión de conversaciones atribuidas a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, con supuestos representantes estadounidenses. La derecha creyó haber encontrado la narrativa con la que podría mantener contra las cuerdas al gobierno de Claudia Sheinbaum hasta las elecciones de 2027.
El problema para esa estrategia fue que la primera detención de gran peso político relacionada con el huachicol fiscal no mostró a un gobernador de Morena, sino a una figura fundacional del PAN.
Somos México también quedó atrapado en la contradicción. El nuevo partido se presentó ante el Instituto Nacional Electoral denunciando una supuesta relación entre el partido gobernante, los gobiernos y el crimen organizado. Poco después tuvo que salir en defensa de uno de sus propios consejeros, detenido dentro de una investigación por delincuencia organizada y contrabando de combustible.
Tanto fue el cántaro al agua que terminó rompiéndose en las manos de quienes lo cargaban.
Esto no absuelve a Morena. El partido gobernante conserva funcionarios, operadores y mandatarios que deben responder por señalamientos graves. Lo que cambia es la propiedad política de la acusación: la oposición ya no puede presentar el huachicol fiscal como un delito de afiliación exclusivamente guinda.
La narrativa dejó de ser una acusación dirigida en un solo sentido.
Ahora tiene detenido.
EL SEGUNDO MENSAJE: TE LO DIGO, OPOSICIÓN, PARA QUE ME ESCUCHEN LOS ALIADOS
El segundo mensaje fue para el Partido del Trabajo y el Partido Verde.
Ambos llevan meses comportándose como si Morena estuviera obligado a aportar la mayoría de los votos, mientras ellos conservan el derecho permanente de negociar candidaturas, posiciones, listas plurinominales y territorios.
Lo hicieron durante la discusión de la reforma electoral. Creyeron defender sus espacios, pero se dieron un balazo en el pie.
Después recompusieron la alianza desde las dirigencias nacionales, mientras en los estados continuaron construyendo estructuras y candidatos alternos para competir contra el mismo proyecto que dicen acompañar.
Una alianza no consiste solamente en aparecer juntos en una boleta. Un aliado es quien se une a otro para alcanzar un objetivo común. Cuando el PT o el Partido Verde trabajan para debilitar al movimiento del que obtienen poder, dejan de actuar como aliados y se convierten en competidores con acceso privilegiado al gobierno.
La detención de Ruffo no significa que mañana será arrestado un dirigente del Verde o del PT. La advertencia es más elemental: nadie debe asumirse indispensable.
Morena puede perder uno, dos o tres estados si rompe una alianza, pero puede perder credibilidad nacional si conserva aliados que utilizan el proyecto únicamente para aumentar su precio electoral.
EL TERCER MENSAJE: PRIMERO UN OPOSITOR, DESPUÉS UN ALIADO… ¿Y LUEGO UNO DE MORENA?
La advertencia también alcanza a los gobernadores, funcionarios y operadores del partido gobernante.
Si Claudia Sheinbaum pretende convertir esta detención en una demostración de autoridad y no solamente en una captura contra la oposición, tarde o temprano la investigación deberá alcanzar a alguien protegido por el color guinda.
La credibilidad no se obtiene deteniendo únicamente adversarios. Se construye cuando la ley también toca a los aliados y a los propios.
Primero fue un opositor. El siguiente podría ser un aliado y después tendría que venir alguien de Morena. Esa es la hipótesis que permitirá comprobar si estamos ante una acción aislada o frente a un cambio en la manera de ejercer el poder.
Pero existe otro destinatario.
El huachicol fiscal no es un delito exclusivamente mexicano. No nace en los patios ferroviarios de Coahuila ni aparece por generación espontánea en las aduanas de Tamaulipas. Necesita vendedores, exportadores, comercializadores, transportistas, agentes aduanales, documentos, cuentas bancarias y empresas en ambos lados del río Bravo.
En la investigación relacionada con Ingemar aparece la compañía texana Belar Fuels Company como proveedora del combustible transportado desde Estados Unidos.
La pregunta ya no puede dirigirse solamente hacia México. Si empresas estadounidenses participaron en la operación, ¿dónde están las órdenes de aprehensión, las cuentas congeladas y los empresarios detenidos del otro lado de la frontera?
Washington exige resultados, extradiciones y colaboración inmediata cuando las investigaciones involucran a funcionarios o ciudadanos mexicanos. México puede responder utilizando el mismo lenguaje: investiguen a sus empresas, detengan a sus ciudadanos y expliquen por qué Texas funciona como punto de origen, tránsito, triangulación o lavado de hidrocarburos relacionados con delitos cometidos en nuestro país.
La soberanía no consiste únicamente en resistir las acusaciones estadounidenses, sino también en obligar al acusador a reconocer su participación dentro del problema.
¿Y EL CUARTO?: ¿SIGUES TÚ, CABEZA DE VACA?
Y, por cierto, Claudia Sheinbaum también sabe fintear mientras ataca: durante la mañanera mencionó a Francisco García Cabeza de Vaca, recordó su situación frente a la justicia mexicana y remató con un “No me ayudes, compadre”; mientras las miradas se dirigían hacia Tamaulipas, la orden de aprehensión cayó sobre Ruffo. Tal vez el cuarto mensaje no fue todavía una detención, sino apenas una advertencia: ¿sigues tú, Cabeza de Vaca?