La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
Los nuevos partidos políticos que autorizó el INE para las elecciones del 2027 -Somos México y PAZ- nacieron con una torta bajo el brazo, pero con un futuro incierto y nada esperanzador. El primero formado por los residuos del pernicioso PRD y el segundo, bajo el auspicio del intento de un segmento de la derecha nacional en un intento de resarcir el fracaso de su primera organización política: Partido Encuentro Social (PES).
Si tuviéramos que colocarlos en el espectro ideológico, diríamos que ambos, son de tendencia conservadora.
Somos México, logró cohesionar a viejos cuadros de la política, que representan lo más cuestionable del PRI, PRD, PAN, y hasta ex funcionarios del viejo INE; el PAZ, aglutinó a decenas de religiosos o de actitudes clericales en su mayoría; no es mera coincidencia que utilice el color morado para su logo: es el pigmento favorito de las élites eclesiásticas católicas.
Según diversas encuestas, desde los fríos números, empiezan con un discreto 20 por ciento de aceptación Somos México y 21 por ciento el monástico PAZ.
¿Qué indican esos datos?
Algo fatal para ellos: están en el umbral de no obtener la ratificación de su registro en las urnas; es decir: no alcanzar el porcentaje mínimo, 3 por ciento de la votación, en los comicios del próximo año.
La ley, imposibilita coaligarse a partidos en su primera campaña, toda vez que han logrado un registro condicionado; en otras palabras: no pueden firmar acuerdos con otras organizaciones políticas que podrían reflejarse en el trasvase de votos por esos pactos que sólo tienen derecho los partidos con registro legítimo.
O sea: van solos por necesidad.
Para evaluar el porvenir político de éstas dos fuerzas veamos otros inicios para ponderar objetivamente:
MORENA en su primera elección federal como partido en 2015, se apropió de 3.3 millones de votos; en porcentaje cosechó el 8.39 por ciento de los sufragios nacionales. Con eso se le otorgaron 35 diputaciones; 14 de mayoría y 21 de representación proporcional.
Casi con un 6 porciento sobre el mínimo para lograr su registro oficial.
Los hoy nuevos partidos, están arañando el 2 por ciento.
Tendrán que trabajar mucho el PAZ y Somos México, si aspiran a tener larga vida en la democracia mexicana.
Ese uno por ciento que les falta -Somos México un 2 por ciento y PAZ un 2.1 por ciento- les va costar esfuerzo y muchas lágrimas de sangre.
¿Qué impacto tendrá en Tamaulipas la irrupción de esas propuestas en la ciudadanía?
No es por desanimar a esos dos partidos, pero el escenario político tamaulipeco, no se moverá ni un centímetro con la presencia de ambas agrupaciones.
Por una razón: ya no hay espacio para más proyectos conservadores; el PAN y el MC tienen ese nicho electoral bajo su control.