Golpe a golpe

Por Juan Sánchez Mendoza

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) condiciona su alianza con el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Regeneración Nacional (morena), en al menos cinco de los 17 estados en que se renovarán gubernaturas.

De entrada, aparece San Luis Potosí donde ya está confirmado que su candidata será la senadora Ruth Miriam González Silva –esposa del actual gobernador, José Ricardo Gallardo Cardona–, lo que choca con la decisión estatutaria del membrete guinda sobre el nepotismo.

Enseguida asoma la disputa por la candidatura de Chihuahua, pues es propuesta del verde que el nominado sea Cruz Pérez Cuéllar –alcalde (con licencia) de Ciudad Juárez–, y no la senadora Andrea Chávez Treviño (que también mediante licencia está separada de su escaño).

Los otros casos todavía en negociación, son Colima, donde el senador Virgilio Mendoza Amezcua es la principal figura de ese partido; Sonora, por ser el diputado local Omar del Valle Colosio ‘el más posicionado’ del verde; y Tlaxcala, que también reclama el ecologista para favorecer al alcalde de Huamantla, Salvador Santos Cedillo.

Que morena y el PT cedan lo veo casi imposible. Y a eso obedece que el verde ecologista amague con registrar candidatos propios, al tiempo que para ceder a la imposición del membrete guinda propone que su plataforma de quehacer electoral se considere en esos tres estados, so pena de jugar por separado en el proceso electoral concurrente 2026-2027 a instalarse en los ´primeros días de septiembre próximo.

Las condiciones que expone la dirigencia nacional del PVEM a morena y al PT para ir en alianza en estas cinco entidades, solamente prosperarían en territorio potosino (con todo y el nepotismo manifiesto) y quizás en tierra tarahumara –ante la caída de Andrea en cuanto a la popularidad–, pero no en Colima (el feudo de Mario Martín Delgado Carrillo); Sonora –el baluarte del presidente del Consejo Político Nacional de morena, Francisco Alfonso Durazo Montaño–, ni en Tlaxcala, donde Lorena Cuéllar Cisneros muestra músculo fuerte tras su militancia en el PRI, PRD, PT y morena, dejando en claro en esa entidad de la región centro-oriente de México el verde no tiene presencia.

Como fuere, nada está confirmado sobre esa coalición partidista sobre las 17 gubernaturas que estarán en juego en dos meses más, aunque si es un hecho que en San Luis Potosí no habrá alianza y quizá tampoco la haya en Chihuahua.

Respecto a los 300 distritos electorales, para nominar candidatos a las diputaciones federales de mayoría relativa menos se han logrado acuerdos entre morena-PT-PVEM.

Así que, supongo, sólo habría alianza en cerca de 100 distritos.

Respecto a las candidaturas a los ayuntamientos y congresos locales, supongo que la coalición sería parcial, pues asoman aspirantes que tienen capacidad administrativa, sensibilidad política y popularidad suficiente que, a la fecha, son excluidos del tempranero proceso partidista, puesto que, al menos la dirigencia estatal del PT, aparece dispuesta a catar lo que decida el alto mando de morena.

De cualquier forma, la alianza asoma fracturada.

¡Estupidez morenista!

El disparate pronunciado por Marcela Mitzuko Márquez Monroy, la dirigente de morena en Colima, de que quien no esté a gusto con el gobierno federal debe irse de México, ha generado cualquier cantidad de comentarios. Pero en contra suya.

Con justa razón, pues este país no es propiedad de ningún grupo, sino la Patria de aproximadamente 135 millones de habitantes naturales y/o, por supuesto, nacionalizados.

Entre los múltiples comentarios por ese chovinismo se coincide en que los que estamos inconformes con la situación del país, no tenemos por qué irnos, pues México también es nuestro. Y tenemos todo el derecho a exigir: seguridad, justicia, servicios dignos y gobiernos que rindan cuentas claras.

La señora Mitzuko –cuyo nombre es de origen japonés–, al parecer no sabe que la función de una dirigente político-partidista, no es mandar callar, ni menos sugerir expulsar del país a quienes piensan distinto, sino que está obligada escuchar críticas y trabajar para corregir las fallas que provocan el descontento poblacional.

En una democracia, disentir del Gobierno no es traicionar al país. Es la mejor manera de obligarlo a cumplir su responsabilidad constitucional.

Por tanto, la sandez de Mitzuko, todo debe quedar en una bobería. 

Otra barbaridad

Pagar impuestos por bienes muebles e inmuebles y económicos heredados bajo el argumento de que: los beneficiados no los generaron con su trabajo propio’, como lo propuso la ministra Lenia Batres Guadarrama, es una falta de respeto para sus homólogos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pues la responsabilidad

principal de un ministro es garantizar el cumplimiento de la Constitución.

No actuar como recaudadores de impuestos.

Pero, bueno, se entiende el desliz de la mentada abogada del pueblo, considerando que cursó estudios en puras instituciones ‘patito’ que carecen de un nivel académico aceptable.

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