CONFIDENCIAL
Por ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA.
El anuncio de César, “El Truko”, Verástegui sobre el supuesto fin de una etapa en el PAN tamaulipeco en su relación con el exgobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, parece responder más a una necesidad política que a una convicción.
Con la dirigencia estatal prácticamente definida, Gloria Garza Jiménez asumirá la presidencia del partido y Verástegui la secretaría general. Desde esa nueva posición ambos intentan instalar la idea de un panismo renovado y liberado del cabecismo.
La estrategia resulta comprensible. Francisco García Cabeza de Vaca sigue siendo uno de los personajes más polarizantes de la política tamaulipeca. Su sola presencia continúa generando un amplio rechazo ciudadano.
El problema es que quienes hoy hablan de un nuevo comienzo fueron piezas centrales del cabecismo. Verástegui fue secretario general de Gobierno, operador principal y candidato a la gubernatura impulsado directamente por el entonces mandatario.
Gloria Garza tampoco fue una figura periférica. Integró el círculo más cercano del gobierno panista, primero desde la Subsecretaría General de Gobierno y posteriormente como magistrada del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.
Por eso cuesta trabajo aceptar que exista una ruptura auténtica. No basta una declaración para borrar años de cercanía política, decisiones compartidas y lealtades construidas durante todo un sexenio.
Hay además otro elemento imposible de ignorar. Cabeza de Vaca difícilmente entregaría el control político del PAN cuando ese partido representa una plataforma estratégica frente a los procesos legales que mantiene abiertos.
El exgobernador sigue convencido de que logrará revertir su situación jurídica. En esa lógica, conservar influencia sobre la estructura partidista es una pieza fundamental de su proyecto de regreso a la política nacional.
Todo apunta entonces a un movimiento de comunicación política. El objetivo consiste en disminuir el costo electoral que representa para el PAN el apellido Cabeza de Vaca sin modificar realmente la correlación de fuerzas dentro del partido.
Paradójicamente, Verástegui termina haciendo lo que muchos le recomendaron durante la campaña por la gubernatura. Entonces se negó a tomar distancia del exmandatario y esa decisión terminó convirtiéndose en uno de sus mayores lastres electorales.
Hoy parece haber entendido aquella lección, aunque con varios años de retraso. La diferencia es que ahora el deslinde luce más como una necesidad de supervivencia política que como una decisión nacida de la convicción.
Eso no significa que la maniobra carezca de utilidad. Si el electorado percibe un PAN menos identificado con el cabecismo, el partido podría recuperar competitividad y aspirar a rescatar alcaldías y diputaciones en 2027.
EL RESTO.
AFILAN ARMAS.-Por cierto, el PAN perfila como su candidata a la alcaldía de Victoria, a la señora Tony Sáenz, la viuda de Oscar Almaraz Smer.
Se trata, desde luego, de una estrategia inteligente que obligará a Morena a ser muy cuidadoso a la hora de definir a su candidato o candidata para mantenerse al frente del gobierno capitalino.
Nos dicen también que en Tampico el panismo perfila a Jesús, “Chucho” Nader, para que busque gobernar por tercera ocasión el municipio.
El punto es que, todavía faltan casi dos meses para el arranque formal del proceso electoral pero los partidos ya tienen bien “afiladas sus armas” para la contienda a celebrarse a mediados del 2027.
¿POR QUÉ SE FUE BADILLO?.- El hermetismo que envuelve la repentina destitución de Samuel Badillo Almaguer, como subsecretario de Bienestar Social, está alimentando la especulación alrededor del tema.
Abona a esa avalancha de conjeturas la coincidencia de su salida de la estructura gubernamental con su ingreso a una clínica privada el pasado fin de semana.
Inicialmente se dijo que un problema cardiaco habría orillado al internamiento del funcionario, pero hay rumores mucho más incomodos sobre el origen de su hospitalización.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.