Cd. Victoria, Tam. La línea que hoy divide a panistas cabezones de (presuntos) “post-cabezones” es cuestionable hasta como metáfora. Es raya (en efecto), pero no continua, sino punteada.
Frontera porosa que tampoco alcanza a deslindar identidades. Son los mismos grupos, mismas familias, idénticos intereses y similar ausencia de principios ideológicos. Ambición fría, el poder por el poder mismo.
Por lo menos, las disputas internas del viejo PRI llegaban precedidas de una acalorada discusión ideológica, deslindes históricos, ejercicio de la crítica, relanzamiento de objetivos, propósitos, metas.
Esta bronquita vecinal entre trukos y cabezones muy apenas llega al infantil “juego de las sillitas”. El arcaico “quítate tú para ponerme yo”.
En cierta imaginación mediática, se pretende ahora un desplazamiento del grupo político que gobernó entre 2016 y 2022, tras la renovación de un comité estatal que se asume como parteaguas histórico con visión de futuro y esperanza renovada.
Caray, a ver, a ver… ¿Vino nuevo en odres viejas?… Peor que gatopardismo, el pretender la refundación del comité estatal con los personajes que lo llevaron al desastre. Tan inútil como resetear el sistema usando el mismo instalador plagado de virus.
La anemia actual asoma en sus números, donde Acción Nacional tiene 14 de 43 alcaldías tamaulipecas, 7 de 36 curules locales, 1 de 8 diputaciones federales de distrito y 1 de 4 senadurías. Amén de haber perdido la gubernatura en 2022.
PLANILLAS ESPEJO
Pero resulta que los responsables de dicha bancarrota son los mismos que están por llegar. El Truko VERÁSTEGUI OSTOS fue operador en jefe de la campaña cabezona de 2016, Secretario General de Gobierno entre el 1 de octubre del 2016 y el 4 de enero de 2022 (5 años, 3 meses, 4 días) y luego fallido candidato a gobernador en dicho 2022.
No hay, pues, parteaguas histórico que los distinga del viejo régimen, ni al equipo oficialmente ganador que encabezó la abogada victorense GLORIA ELENA GARZA haciendo mancuerna con el Truko, ni a la tribu perdedora que postuló a la exdirectora del DIF estatal OMEHEIRA LÓPEZ, en binomio con FRANCISCO GARZA DE COSS, quien, por cierto, ya fue presidente del CDE.
Teóricamente, no ha concluido el proceso, pues OMEHEIRA impugnó los resultados, pese a que su grupo obtuvo el 25% de la votación, contra 75% de GLORIA ELENA, es decir, 50% menos.
La impresión es que dicho arroz ya se coció. En las cervecerías de Mante y Xicoténcatl lo estuvieron celebrando desde la noche misma. En ambientes distintos (o, incluso, contrarios) al PAN, se maneja la narrativa de que “ganaron los buenos”, los “competidores leales”, diferentes a sus antecesores. Mentira flagrante. Es pleito entre los mismos.
LETARGO CULPOSO
Igual de grave resulta que el proceso de renovación haya llegado con un año de retraso. Esto tendría que haberse resuelto en 2025. Hay procrastinación, por supuesto, en el comité saliente y convocante que encabezan LUIS RENE CANTÚ y la senadora IMELDA SANMIGUEL.
Y dicha pachorra (postergación, demora, retraso) vino a revelarnos el estado de ánimo que prevalece en el 547 de la calle Berriozábal, esquina con Carranza, de esta capital, tras las sucesivas derrotas de 2022 y 2024.
A grado tal que la propia convocatoria emitida por el Comité Ejecutivo Nacional desde la capital del país, reconoció de manera expresa que la dirigencia actual, electa para el periodo 2022-2025, se encuentra “en etapa de vencimiento».
Pero ni el pequeño RENÉ (“Cachorro”) ni la bella IMELDA quisieron ponerle pilas nuevas al asunto. Tal vez por la ya comentada baja tonicidad de su estructura partidista, afectada acaso por el virus de la tristeza.
Y aunque el acuerdo nacional de llamar a elecciones en el CDE tamaulipeco procede del 31 de marzo, la convocatoria fue emitida hasta el 6 de mayo, para una jornada de votación que tendría lugar el 5 de julio. Tiempos largos, prisa ninguna.
RIESGOSO VACÍO
El comité agonizante permaneció más tiempo del previsto. El proceso daría señales de vida gracias a la presión pública ejercida por los comités municipales y la intervención del dirigente nacional JORGITO ROMERO HERRERA. Otra ánima en pena, por cierto, corresponsable, sin duda, de que esta renovación se haya conducido en cámara lenta, bajo un ritmo entre lerdo, pasmado y lelo.
La pregunta, entre tantas, es si con dicha parsimonia cansina piensan los panistas tamaulipecos sacar adelante las intensas tareas de selección para las 43 alcaldías (con sus respectivas planillas), las de diputados locales y federales. Todo ello para el entrante 2027.
No se les ve que tengan mucha prisa. Hay atonía en la toma de decisiones. El propio VERÁSTEGUI se escucha pausado, flojito de punch, con bajo volumen. Para los medios regionales, la voz de arranque es agosto, regresando del periodo vacacional, en tres semanas más.
Tampoco han resuelto asuntos como su posible alianza (parcial o total) con ese otro cadáver insepulto llamado Partido Revolucionario Institucional. No apuran la yunta y, mire usted, si el PRIAN sigue atrapado en su marasmo, importa señalar que hay dos fuerzas regionales con mucha hambre de gol, claramente dispuestas a llenar ese hueco. ¿Los colores?… verde y naranja.
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